,

Ahora que sí nos leen: Filosofía y feminismo en América Latina

Reseña de la entrada “Latin American Feminism” (Stanford Encyclopedia of Philosophy) de Stephanie Rivera Berruz

Por Danila Suárez Tomé

 

El 12 de diciembre se publicó en la Stanford Encyclopedia of Philosophy (Enciclopedia de Filosofía de Stanford) una entrada sobre “Feminismo en América Latina” escrita por la Doctora Stephanie Rivera Berruz, especialista en filosofía de la raza, filosofía feminista y filosofía latinoamericana. La enciclopedia de la Universidad de Stanford es un acervo académico ineludible para las personas que trabajan y se interesan en filosofía, que funciona de referencia global en lo que atañe al estado de la cuestión sobre cualquier tema de interés dentro del ámbito filosófico profesional.

La aparición de una entrada específica sobre feminismo latinoamericano es una noticia de gran relevancia tanto para quienes producen filosofía feminista en América Latina, como también para profesionales de todo el mundo y gente interesada que desea acceder a un registro histórico y sistemático de esta producción. No es casual que este artículo haya aparecido en 2018, a raíz del renovado impulso de la lucha feminista que ha surgido de Latinoamérica en los últimos años. Esta nueva ola que, a diferencia de las anteriores, se origina en los países latinoamericanos y se expande hacia el norte global, favorece también a la producción y difusión de las teorías feministas del sur, abriendo la posibilidad de una producción de conocimiento feminista más plural y des-centrada.

Una genealogía propia

En la genealogía trazada por la autora, nos encontramos con cinco etapas de desarrollo del feminismo latinoamericano. En primer lugar, una etapa previa al siglo XX, en donde resuenan algunos nombres como los de Sor Juana Inés de la Cruz, Teresa Margarida da Silva e Orta, Flora Tristán y Juana Manso, entre otras. Algunas ideas en torno a la emancipación de las mujeres de estas autoras pioneras han sido leídas retrospectivamente como ideas feministas. Sin embargo, y al igual que en la genealogía feminista del norte global, la segunda etapa es la que se reconoce como el puntapié del movimiento feminista, y es la de comienzos del siglo XX, centrada en la lucha de las mujeres por el acceso a derechos políticos, económicos y educacionales. Las figuras más destacadas de esta época son, por supuesto, las sufragistas.

La tercera etapa, de 1950 a 1970, es caracterizada como “los años del silencio”, siguiendo una idea de la socióloga chilena Julieta Kirkwood. Durante esta etapa, si bien las mujeres incrementaron su participación en movimientos populares y partidos políticos, estos espacios no articulaban demandas feministas. Además, se trata de años políticamente conflictivos en América Latina, con varios países regidos por gobiernos militares, con lo cual en muchos países esta etapa silenciosa se extiende hasta entrados los años 80. De todos modos, en el artículo se destaca que en estas décadas las mujeres latinoamericanas fueron muy activas en el campo de la escritura, y sus voces resonaron por sobre todo en la literatura y la poesía. Sin embargo, sus ideas fueron poco apreciadas, justamente, por el estilo literario que adoptaron. Entre las mujeres destacadas de este período se encuentran Rosario Castellano, Antonia Palacios y Albalucía Ángel, entre otras.

La cuarta etapa, que ocupa el período de transición de los regímenes militares a los gobiernos democráticos, y que se extiende hasta 1990, se caracteriza por la definitiva emergencia del movimiento de mujeres en toda América Latina. Rivera Berruz sostiene que la característica principal de estas décadas es la centralidad que adquiere la demanda de libertad sobre los cuerpos de las mujeres. El aborto, la maternidad, la autonomía sexual y la violencia sexual son los temas en torno a los cuales se orienta la movilización y la producción feminista. Y aunque la lucha por el aborto como instancia decisiva de respeto por la autonomía femenina se presenta como la más determinante del movimiento de mujeres y los feminismos latinoamericanos, Rivera Berruz repara también sobre la relevancia de la maternidad como una categoría política de lucha, a causa del surgimiento de las madres de desaparecidos/as como actrices políticas fundamentales en la historia de, por ejemplo, El Salvador y Argentina.

Entre los años 70 y los 80 se hace patente la creación de diversos encuentros de mujeres y feministas que se organizan a lo largo de la región, fortaleciendo el carácter de enraizamiento en lo territorial que tienen las ideas feministas latinoamericanas, y el surgimiento de ideas radicalizadas sobre la liberación femenina. Sin embargo, los años 90 se distinguen por el surgimiento de feminismos institucionales de corte liberal, que se enfocaron más bien en políticas de igualdad de género y no discriminación, antes que en políticas de resistencia y liberación. En esta época se conforman múltiples ONG destinadas al empoderamiento de las mujeres en la sociedad, a la vez que la política económica neoliberal que caracteriza la década de los 90 en la región convierte a las mujeres en uno de los grupos más afectados por la pobreza, haciendo surgir el concepto de “feminización de la pobreza”.

La institucionalización del feminismo también se produce en la academia, en donde aparecen por primera vez algunos programas de estudio sobre mujeres en Universidades, y es en esta época en la que surgen investigadoras feministas profesionales, así como publicaciones académicas como Debate Feminista y La correa Feminista, entre otras. A partir de este desarrollo académico se adoptan en Latinoamérica los conceptos de género (gender) y empoderamiento (empowerment) a través de la influencia de teorías anglosajonas y del discurso adoptado por las Naciones Unidas, generando, en años posteriores, críticas a su carácter despolitizado y extranjerizante.

El siglo XXI constituye la última etapa de la genealogía trazada por la autora, caracterizada por la reacción al feminismo liberal establecido en los 90. Los nuevos feminismos se presentan como disidentes, en contra de las políticas neoliberales, descoloniales, antirracistas y antipatriarcales. Sin embargo, esta etapa todavía se encuentra en desarrollo, por lo que la historia recién está siendo escrita.

 

La filosofía feminista latinoamericana

Rivera Berruz destaca dos cuestiones principales sobre la filosofía feminista latinoamericana. En primer lugar, que ella surge en el cruce entre la academia y el activismo feminista, dando como resultado un pensamiento profundamente político y enraizado, y no meramente especulativo y abstracto. A diferencia de lo que sucede con mayor recurrencia en el norte global, las filósofas feministas latinoamericanas han sido y son activistas feministas que participan en movimientos políticos y de resistencia. Y, aún más, la producción de teoría feminista es reconocida como un modo de hacer política feminista. En segundo lugar, la autora sostiene que la propia existencia de una filosofía feminista latinoamericana ha sido negada desde la academia filosófica anglosajona, impidiendo, así, su estudio sistemático y la divulgación de su producción, situación que hoy en día intenta ser revertida.

Entre las filósofas feministas destacadas de América Latina aparecen María Lugones, y la importancia de su pensamiento feminista descolonial; Graciela Hierro, quien produjo una destacada obra de ética feminista; Eli Bartra, quien insistió en el carácter político de la filosofía feminista; Diana Maffía, quien hace hincapié en el carácter crítico de la teoría feminista en la revisión de ideales políticos; y María Luisa Femenías, quien destaca la intersección entre raza/etnicidad, género, clase y religión en la filosofía feminista latinoamericana, entre otras.

Rivera Berruz remarca con insistencia el enraizamiento en la vida material como un rasgo distintivo de las ideas feministas latinoamericanas, las cuales, desde su origen (incluso desde antes de ser consideradas feministas), se encuentran entrelazadas con ideas sobre la raza, la clase y el colonialismo. La filosofía feminista latinoamericana, históricamente menospreciada y de difícil acceso global a causa de no estar expresada en las lenguas dominantes de la historia de la filosofía, se encuentra en este artículo sistematizada como un corpus de ideas en movimiento, como una modo de resistencia antipatriarcal y descolonial, y como una práctica superadora de la vieja dicotomía entre la teoría y la praxis. Sin dudas la publicación de esta entrada en la enciclopedia filosófica más consultada reviste un carácter histórico y de suma importancia para el desarrollo de la producción de conocimiento feminista en Latinoamérica y el mundo entero.

 

Imagen: https://lanzasyletras.org/2018/10/18/mujeres-filosofas-un-mito/

http://economiafeminita.com/clubecofeminitasocies/
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *