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Cero en pobreza

Por Natsumi Shokida y Mercedes D’Alessandro

Pobreza cero fue una de las promesas centrales y slogan de campaña de Cambiemos en las últimas elecciones presidenciales de 2015. «Quiero que juzguen mi presidencia por cómo avanzamos en este objetivo» repitió el presidente Mauricio Macri en varias oportunidades. Con el paso del tiempo, la afirmación se fue convirtiendo en un objetivo menos ambicioso y claro: «‘Pobreza cero’ es un horizonte, es lo que nos guía, el rumbo hacia dónde vamos» dijo Macri frente a la Asamblea Legislativa el 1 de marzo de este año. Entre la promesa inicial y los resultados actuales ‘pasaron cosas’.

Según la estimación de la Encuesta Permanente de Hogares, durante el segundo semestre de 2018 el porcentaje de personas debajo de la línea de pobreza fue del 32%. Además, un 4.8% de los hogares está por debajo de la línea de Indigencia, es decir, no llega a cubrir con sus ingresos elementos para satisfacer necesidades básicas alimentarias. Entre principios de 2018 y finales del mismo año, la pobreza aumentó casi 5 puntos. Si se compara con el segundo semestre de 2017, el aumento es de 6,3%. En ese momento alcanzaba 25,7%.  Dicho rápidamente, entre la primer y segunda parte del 2018, más de 1 millón 300 mil personas son «nuevos pobres», lo que equivaldría aproximadamente a toda la población de Gran Rosario.

En el 2do trimestre de 2016, cuando se retomó la medición de la pobreza discontinuada por el gobierno anterior, el dato arrojó un valor de 32.2% de pobres. Ese fue el parámetro con el que Macri pidió que se lo evaluara. En esos términos, el resultado por el momento es un cero en políticas para terminar con la pobreza. Pero además, si se descomponen los datos, dado que el 3er trimestre de 2018 arroja un valor de 29% podríamos inferir que el 4to trimestre tiene que haber superado el 34% (para que el promedio pueda dar como valor 32% en el semestre). Es decir, no sólo no disminuyó sino que aumentó la pobreza. Las mejoras que se habían registrado durante el 2017 fueron desandadas durante el 2018. El empeoramiento en las condiciones de vida se presenta en todas las regiones del país. En el Noroeste supera el 40%, en Corrientes la pobreza roza el 50%. En Partidos del GBA, el aglomerado más poblado, la pobreza se ubica en casi 36%, involucrando a más de 4 millones 300 mil personas, que equivalen a 2 veces y media la población de todo La Matanza.

Mientras que la Canasta Básica Alimentaria que en promedio requieren los hogares indigentes se ubica en $9.960, los ingresos de estos mismos hogares rondan los $6.116, con lo que a estos hogares les faltarían $3.804 mensuales (en promedio) para salir de la situación de indigencia. Los hogares pobres, por su parte, necesitarían ver incrementados en un 38.9% sus ingresos para salir de la situación de pobreza, mientras que su Canasta Básica Total ronda los $24.357, sus ingresos se ubican en torno a los $14.872. Esta situación se agrava cuando estos hogares tienen jefatura femenina, allí el nivel de ingresos promedio es más bajo.

A su vez, las niñas, niños y jóvenes son los más afectados: el 46.8% de les menores de 15 años vive en hogares pobres. Unicef Argentina publicó ayer un informe en el que se muestra el impacto de la situación económica sobre esta población, especialmente golpeada. Si bien el informe está basado en los datos medidos en el período anterior, esto no cambia el resultado de lo que se desprende del análisis. El empeoramiento del empleo, la caída de los salarios reales y el aumento de la precarización laboral deja su huella en una mala nutrición, peor salud, obstáculos para acceder a la educación, entre otras cuestiones preocupantes para esta población que, como señala Unicef, no tienen ningún tipo de responsabilidad sobre las políticas económicas pero son sus víctimas más directas. Entre les jóvenes de entre 15 y 29 años, el 38.6% está en un hogar pobre. Días atrás se publicaron los datos de empleo y son las mujeres de esta franja de edad las que tienen las tasas más altas de desempleo, del 21,4%, más que duplicando el valor promedio. 1 de cada 5 jóvenes está desocupada.

La respuesta oficial a esta situación no es alentadora. En la Asamblea Legislativa Macri dijo que «el déficit fiscal es el causal principal de la inflación, y la inflación es el causante de la pobreza y el estancamiento de este país». El equipo económico no muestra ninguna intención de cambiar el rumbo de las políticas que lleva adelante y que, una y otra vez, muestran solamente un deterioro de las condiciones de vida de los y las trabajadoras. A la caída del empleo se le suma un aumento de la precarización laboral, salarios reales que el año pasado perdieron contra la inflación y no muy buenas señales en el horizonte de las ‘tormentas’. Ante esta situación, la estrategia discursiva oficial es mostrar avances en infraestructura para hacer énfasis en que la pobreza no es un situación solamente monetaria. Es allí en donde el informe de Unicef se muestra aún más relevante dado que evidencia que cuando hablamos de nutrición, acompañamiento a las jóvenes embarazadas, acceso a la salud y a la educación es donde vemos un impacto definitivo de esta situación, que afectará duramente las posibilidades educativas, laborales y creativas de toda una generación.

A principios de 2018 el gobierno proyectaba que el PBI crecería en 3 puntos. El 2018 cerró con una caída del 2,6%. Esta caída es la que hoy se empieza a ver más clara en los indicadores sociales. La situación es cruda e innegable, tal es así que el gobierno activó la cláusula del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que permite destinar fondos a programas sociales con el fin de contener el impacto de la crisis sobre la población más vulnerable. De tal modo, se aumentarán los montos de la Asignación Universal por Hijo y se impulsaran algunos programas paliativos. Pero el contexto general no es muy auspicioso. «La situación económica de los últimos meses ha trastocado el consumo de bienes. Fue notorio que la mayoría de estas estrategias eran decididas y puestas en marcha por mujeres, recayendo sobre ellas la responsabilidad de administrar los recursos y hacer frente a la situación de empeoramiento de la economía del hogar», señala el informe de Unicef. Como también resaltamos en nuestras intervenciones desde Economía femini(s)ta la pobreza es sexista y son las mujeres, además de les niñes y adolescentes, quienes sufren de manera más descarnada el efecto de las políticas económicas. No solo en términos de ingresos sino en el empobrecimiento de sus vida.

1 comentario

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  1. […] a “aliviar” (en palabras del gobierno) la situación de los sectores más pobres. La pobreza alcanza a un tercio de la población. Entre los esos hogares, los que están a cargo de una mujer son los más pobres de todos. Es que […]

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