Consideraciones acerca de las estadísticas con perspectiva de género

 

Por MSc. Magalí Brosio (UBA) y Lic. Violeta Carolina Guitart (UBA)

Trabajo presentado en las Jornadas de Epistemología de la Economía en la Universidad de Buenos Aires (Octubre 2016)

 

 

INTRODUCCIÓN

En la mayoría de los planes de estudios de la carrera de economía, las materias pertenecientes a los departamentos de matemática ocupan buena parte de las horas asignadas y dentro de estas, aquellas asignaturas vinculadas con la estadística detentan un lugar preponderante. Esto, lejos de sorprender, está en relación directa con la importancia que se le asigna en buena parte de la construcción científica de la ciencia económica al uso de este tipo de herramientas, donde a menudo se jerarquiza y valora la existencia de datos cuantitativos -incluso cuando están descontextualizados- por encima de desarrollos teóricos en muchos casos más profundos y con mayor coherencia interna.

En este sentido, y sin desconocer los aportes de la estadística a la ciencia económica, es importante también resaltar las limitaciones existentes que esta herramienta posee, tanto en lo que refiere a su implementación actual como a otras menos concretas o inmediatas que se desprenden de sus propias características.

En este trabajo nos vamos a centrar en las limitaciones existentes para la introducción de la perspectiva de género al análisis estadístico. Entendemos al “género” como una construcción social, histórica y cultural, que no se encuentra enteramente determinado por el sexo, sino que depende de otra serie de factores no biológicos. En cambio, el sexo sí está determinado por la biología, siendo los dos resultados polares el sexo femenino y el masculino (aunque existen muchos sexos que no responden a las características binarias). Por otro lado, consideramos que la identidad de género se encuentra vinculada a una identificación psicológica e independiente de las características biológicas de los seres humanos, por lo que el sexo asignado al nacer puede o no coincidir con la identidad de género de la persona en cuestión.

La discriminación hacia cuerpos e identidades disidentes se encuentra presente en prácticamente todas las actividades y grupos humanos. En particular, las personas trans (travestis, transexuales y transgéneros) históricamente han sido excluidas mediante violencia física, simbólica, psicológica, sexual y económica del sistema educativo, de salud y del trabajo formal. Dada la situación de vulnerabilidad a la que estos grupos se enfrentan, resulta fundamental que estén presentes en las estadísticas oficiales. Su invisibilización en las estadísticas hace no solo que no se las tenga en cuenta al pensar políticas, sino que también resulta en que las políticas orientadas a mejorar la situación de estos grupos poblacionales sean poco efectivas ya que no se conoce con precisión su situación.

A pesar de todos los avances que ha hecho la economía para incorporar una perspectiva de género a su análisis, la estadística aún muestra puntos flacos limitándose cuanto mucho a un análisis binario desagregando datos entre varones y mujeres e imposibilitando profundizar en el estudio de la dimensión económica en relación a otras identidades sexo-genéricas. Este trabajo da cuenta de los principales intentos que ha habido en Argentina de abordar el problema de la incorporación de identidades sexuales disidentes al análisis estadístico y, al mismo tiempo, plantea las limitaciones de esos análisis. Asimismo, se analizan experiencias internacionales y se presentan los principales criterios que se utilizan para incorporar en el análisis estadístico determinadas individualidades, dando cuenta al mismo tiempo de sus limitaciones.

 

 

SITUACIÓN ACTUAL

A pesar de que el debate acerca de las estadísticas con perspectiva de género ha cobrado una vigencia creciente durante los últimos 20 años, la mayoría de los avances han estado vinculados al análisis de la situación de las mujeres (cis).

En el año 1989, el Comité de la CEDAW (Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, por su nombre en inglés) formuló la Recomendación General Nº 9, en la cual se considera que “la información estadística es absolutamente necesaria para comprender la situación real de la mujer en cada uno de los Estados Partes en la Convención” por lo que se les recomendó hacer “todo lo posible para asegurar que sus servicios estadísticos nacionales encargados de planificar los censos nacionales y otras encuestas sociales y económicas formulen cuestionarios de manera que los datos puedan desglosarse por sexo… [y]… para que los usuarios puedan obtener fácilmente información sobre la situación de la mujer en el sector concreto en que estén interesados”.

Han pasado 27 años de estas recomendaciones (a las que se sumaron, entre otras, las realizadas en el Primer y el Segundo Foro Global sobre Estadísticas de Género, realizados en 2007 y 2009, respectivamente), y sin embargo los avances en términos de género han quedado limitados a la desagregación de indicadores por sexo y/o a la inclusión de preguntas vinculadas al uso del tiempo en las encuestas de hogares. De esta manera, los análisis con perspectiva de género quedaron acotados al análisis de la situación de desigualdad de las mujeres. Y  los objetivos que habían sido planteados como de mínima terminaron siendo un techo.

En Argentina, los intentos de generar datos estadísticos que contemplen la situación de la población trans han sido no probabilísticos ya que, como mencionamos, las encuestas que relevan la situación socioeconómica a gran escala de la población argentina no toman en cuenta la existencia de personas con identidades de género no binarias. Esta es una limitación fundamental y que deberían contemplarse identidades sexo-genéricas disidentes en el censo nacional y en encuestas de gran alcance como la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para poder llevar a cabo análisis más profundos con conclusiones de políticas más relevantes.

Uno de los casos de análisis de la situación de la población trans que más se destacan es la “Primera Encuesta sobre Población Trans 2012: Travestis, Transexuales, Transgéneros y Hombres Trans“, cuya prueba piloto se realizó en junio del 2012 en el Municipio de La Matanza. La misma fue realizada en conjunto por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Los principales objetivos de la encuesta fueron dar a conocer las condiciones de vida y las características sociodemográficas del conjunto de personas Trans e indagar acerca de sus experiencias de discriminación, alfabetización jurídica y el acceso a la justicia. La muestra utilizada surgió del método avalancha (consiste en pedir a los informantes que recomienden a posibles participantes), con el apoyo de organizaciones sociales, centros de salud y promoción social, medios locales e informantes calificados dentro del ámbito trans. Las preguntas estuvieron vinculadas a la percepción de la identidad de género de los encuestados, a sus características sociodemográficas, a sus niveles de educación, a su acceso a la salud, a la existencia de un vínculo con organizaciones sociales, a evaluar la participación en programas del gobierno, a conocer las condiciones de realización de cirugías y tratamientos hormonales, a conocer la existencia de fuentes de ingreso y condiciones de empleo y de vivienda. También se preguntó por experiencias de discriminación, el nivel de alfabetización jurídica vinculada a su identidad de género y las condiciones de acceso a la justicia.

La prueba piloto llevada a cabo por el INDEC y el INADI permite sacar ciertas conclusiones preliminares con respecto a las condiciones de vida de la población trans, en particular debido a los alarmantes cifras que se presentan para salud, educación, a los pocos niveles de participación en programas del gobierno (los cuales son bajos en relación a sus condiciones de vida), la exposición a tratamientos sin controles médicos, exposición a situación de prostitución, dificultad de acceso a empleo e impacto de la discriminación en sus condiciones de vida, entre otros aspectos. Sin embargo, la misma presenta una muestra muy pequeña (209 encuestados) y está segmentada al Municipio de la Matanza, por lo que no se puede afirmar a priori que la situación se repita en el resto del país.  Además, la misma es una encuesta puntual y no da cuenta de la evolución temporal de estas variables, lo cual es fundamental para evaluar la efectividad de las políticas que se lleven a cabo para mejorar las condiciones de vida de este grupo poblacional.

Otro estudio de las condiciones de vida de la población trans realizado en Argentina y sumamente relevante es el informe “Ley de Identidad de Género y Acceso al Cuidado de la Salud de las personas Trans en Argentina” publicado por la Fundación Huésped en abril del 2014. La hipótesis del proyecto es que:

 

“La aplicación de la Ley de Identidad de Género, al garantizar los derechos humanos y civiles de las personas trans, redundará en mejoras en su calidad de vida. En particular, se estima que esta ley dará lugar a un incremento en el acceso a los servicios de salud, trabajo y educación. Con relación al acceso y adherencia al tratamiento de VIH, esperamos observar un aumento en el mismo, mejorando el compromiso con la cascada de atención del VIH. Además, se estima que la aplicación de la ley permitirá disminuir las situaciones de estigma y discriminación (E&D) en los ámbitos estudiados (salud, educación, trabajo, vivienda y acceso a derechos civiles y políticos). Por último, se estima que la participación activa de las personas trans en tareas de vigilancia social de la implementación de la ley permitirá empoderar a esta población, proporcionando herramientas para la incidencia política.” (Fundación Huesped, 2014)

 

Para evaluar estos factores el informe analiza las condiciones de vida de 498 personas trans de la Argentina durante el año 2013 en siete regiones del país (conurbano bonaerense, Región Pampeana, Cuyo, Noreste, Patagonia, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Noroeste). La encuesta pregunta sobre datos demográficos, de salud, de educación, de trabajo, vivienda, derechos civiles y políticos y violencia institucional. El equipo de Fundación Huésped fue consciente de la dificultades que presentaba el concertar entrevistas con este grupo poblacional debido a las situaciones de discriminación a las que se enfrentan, por eso se reclutaron 23 personas trans activistas de ATTTA (Asociación de Travestis Transexuales Transgéneros de Argentina) para realizar las entrevistas y, al igual que la encuesta de INADI e INDEC, se contactó a los entrevistados a través del método avalancha. Los resultados a los que llegaron son coherentes con los que se suelen encontrar en los grupos focales, evidenciándose la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran. Asimismo, se concluyó que la aplicación de la Ley de Identidad de Género logró mejoras sustanciales en la calidad de vida de esta población.

Ambos estudios son efectivos evidenciando las condiciones de vida la población trans. Sin embargo, al ser estudios focalizados en un territorio, en un momento histórico puntual y con muestras pequeñas resultan herramientas muy limitadas para evaluar pertinentemente qué políticas implementar y dónde para mejorar la situación, así como para evaluar posteriormente los impactos de las mismas.

La generación de estadísticas que incluyan a la población trans es necesaria no solo para las políticas orientadas específicamente a provocar una mejora en la situación de estos grupos, también resulta central para conocer el impacto que todas las políticas públicas tienen sobre este grupo poblacional.

 

 

EXPERIENCIAS INTERNACIONALES: POSIBLES MEJORAS Y LIMITACIONES

Las experiencias relatadas en el apartado anterior han sido intentos que si bien son extremadamente valiosos por sus hallazgos, no representan una solución definitiva a la necesidad de inclusión de todas las poblaciones en relevamientos a gran escala. En este sentido, vale la pena mencionar algunos casos a nivel global que dan cuenta de los avances que se han hecho en esta materia así como también las limitaciones con las que se han encontrado en su implementación.

En muchos países (Australia, Reino Unido, Pakistán e India, entre otros) se ha avanzado progresivamente hacia el abandono de las figuras binarias de varón y mujer (en particular mediante el agregado de opciones como “intersex” o “sin especificar”). Sin embargo, persiste en la mayoría de las encuestas la confusión entre sexo y género y en buena parte de los casos, si bien se respeta la identidad sexo-genérica de quien responde, no existe posibilidad de recolectar y procesar datos para su análisis. De esta manera, si bien se han producido mejoras en materia de estadísticas con perspectiva de género, éstas aún se limitan a experiencias principalmente locales e inacabadas. En este sentido, es importante aclarar que estos resultados parciales no se deben simplemente a falta de voluntad sino que existen importantes obstáculos que se han encontrado quienes han estado a la vanguardia de estos procesos, los cuales vale la pena mencionar. El primero de ellos, por ejemplo, es la alta de probabilidad de “no respuesta”, siendo las preguntas acerca de la identidad genérica de carácter extremadamente privado para buena parte de la población, principalmente producto de la discriminación de los ha afectado a lo largo de sus vidas. Otro limitante es el de la amplitud del concepto de “transgénero” y la dificultad de su delimitación (sobre el cual a menudo hay debate sobre si refiere a identidad autopercibida, expresión externa o una combinación de ambas). A ello se suma el hecho de que de lograrse consenso sobre la población objetivo, existe un problema adicional vinculado a la fluidez: como puede ser el caso de individuos que no se consideren en transición (interna y/o externa) y se autoperciban como cisgénero; o parte de la población que solamente viva de acuerdo a su género percibido de manera parcial tenga dudas acerca de su respuesta, etc. (Statistics New Zealand, 2014)

Por su parte, los organismos de derechos humanos que centran su trabajo en estos temas, han realizado diversas recomendaciones en relación a estas cuestiones. Con respecto al anonimato, por ejemplo, la Equality and Human Rights Commission de Reino Unido sugiere que cualquier encuesta en la que se pregunte acerca de la identidad genérica comience con una explicación de por qué se pregunta y cómo esa información será protegida para dar confianza al respondente. En relación al vocabulario y con el objeto de tener mayor sensibilidad y respeto por la identidad del o la entrevistado/a se prefieren las categorías “femenino/masculino” por sobre el par “mujer/varón”, se sugiere incluir la opción de “prefiero no responder”. Asimismo, en caso de preguntar acerca de la autoidentificación genérica se prefieren alternativas como “me defino de otra manera” a la utilización del término “otros” o similares. Entre los errores más comunes se mencionan el incluir “transgénero” como una tercera alternativa a “femenino/masculino” o como una orientación sexual.

 

Tabla 1. Recomendaciones de la Scottish Transgender Alliance (2012)

tabla-1

Fuente: elaboración propia en base a Statistics New Zealand (2014).

 

En base a lo analizado en esta sección podemos afirmar que si bien no existe una única modalidad consensuada para elaborar cuestionarios más inclusivos, existen algunos lineamientos básicos ya probados sobre el orden, vocabulario y la formulación de las preguntas que reduce la cantidad de omisiones al tiempo que logra captar mejor a la población objetivo.

 

 

CONCLUSIONES

Como se desprende de las secciones previas, las experiencias en Argentina sobre relevamiento de la población trans son escasas y puntuales. De esta manera, aún queda mucho margen para mejorar estas prácticas y las experiencias internacionales de los países que ya han avanzado en este sentido dan cuenta de algunas pautas para comenzar el trabajo de reformulación de las encuestas tradicionales. La importancia de llevar a cabo esta tarea, como se ha mencionado anteriormente, recae en que actualmente hay una relación directa y unívoca entre su relevamiento y su visibilización y esto es de vital importancia para un colectivo tan vulnerable y postergado como es el caso de la población trans.

Sin embargo, y sin desconocer la necesidad de avanzar por este camino, también es importante reflexionar y debatir las limitaciones de la herramienta estadística para dar cuenta de las situaciones particulares que atraviesa cada individuo o conjunto de individuos. ¿Puede un simple índice dar cuenta de todas las desigualdades, injusticias, violencias, etc. que sufrimos las mujeres, las personas trans o la clase trabajadora? ¿Puede un indicador que pretende homogeneidad y repetición de eventos expresar el carácter extremadamente personal de las identidades genéricas y de las distintas trayectorias de vida que atravesamos y nos atraviesan? Sin dudas los “datos duros” pueden reflejar parte de estos problemas y pueden proporcionar herramientas para analizar y mejorar la situación, pero de ninguna manera puede ser el único elemento sobre el cual nos apoyamos a la hora de la producción científica de la economía.

 

BIBLIOGRAFÍA

Cain Miller, C. (8 de junio de 2015). “The Search for the Best Estimate of the Transgender Population“. The New York Times.

Chalabi, M. (29 de julio de 2014). “Why We Don’t Know The Size Of The Transgender Population”. FiveThirtyEight.

Instituto de la Mujer (2009). Serie Observatorio nº 16. Análisis de la perspectiva de género en algunas estadísticas españolas y propuestas de mejora.

Instituto Nacional de Estadísticas – Chile (2015). Estadísticas de género: introducción conceptual

ONU (1989). CEDAW, Recomendación General Nº 9: Estadísticas relativas a la condición de la mujer.

Statistics New Zealand (2014). Gender identity: Developing a statistical standard. (Fleur Mulligan)

INDEC. (2012). Primera Encuesta sobre Población Trans 2012: Travestis, Transexuales, Transgéneros y Hombres Trans. Informe Técnico de la Prueba Piloto. Municipio de la Matanza.

Fundación Huésped. (2014). Ley de Identidad de Género y acceso al cuidado de la salud de las personas trans en Argentina. Buenos Aires.

 

1 comentario
  1. susana campari
    susana campari Dice:

    según los especialistas es una cuestion muy compleja , en la ciudad de buenos aires el diputado Maximiliano Ferraro ha presentado proyectos para modificar algunas de las preguntas de la encuesta permanente de hogares, se esta trabajando con especialistas a fin de no “ensuciar” como dicen los sociologos los resultados.

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