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El entramado de violencia social contra mujeres trans y travestis

Por Danila Suárez Tomé (@daniladebingen)

 

A 2012, según INDEC, el 83% de las personas trans y travestis habían sido víctimas de graves actos de violencia y discriminación policial. La población trans y travesti tiene, actualmente, un promedio de vida de entre 38 y 45 años y se estima que el 80% de las mujeres trans y travestis se encuentran en situación de prostitución.

El 16 de noviembre se presentó en el Senado de la Nación el proyecto de Ley “Reconocer es reparar”, a través del cual se pide que el Estado reconozca la violencia institucional sistemática que han sufrido travestis y trans mayores de 40 años y ofrezca una reparación mediante una pensión graciable. Este proyecto de Ley, en conjunto con el cupo laboral travesti trans, viene a insistir en el hecho de que no basta con que el Estado reconozca la identidad de las personas trans, sino que es preciso que la comunidad encuentre amparo legal para poder traducir ese reconocimiento en mejoras efectivas de su calidad de vida.

A raíz de la presentación del proyecto, y en ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Economía Femini(s)ta habló con Alba Rueda, filósofa, escritora e integrante de Mujeres Trans Argentina, para conocer su experiencia en el activismo social dentro de la comunidad de feminidades trans y sobre el estado actual de la configuración de la violencia sistémica contra mujeres trans y travestis en nuestro país.

Fuente de la imagen: https://www.facebook.com/Reconocer-es-Reparar-1108672979214048/

 

La lucha por la inclusión laboral

Mujeres Trans Argentina es una organización horizontal que ya tiene 3 años de existencia. Su actividad está orientada al trabajo territorial dentro de la comunidad de feminidades trans a lo largo del país. Buenos Aires y Salta son hoy las provincias en las que tienen más adherentes, aunque no las únicas. “Nuestra agenda política surge del intercambio de experiencias entre las compañeras”, comenta Alba. A partir de estos intercambios ellas elaboran un diagnóstico de cómo se están aplicando las legislaciones vigentes y desarrollan las propuestas necesarias para mejorar sus condiciones materiales de existencia: “Nos interesa poder trabajar la perspectiva política dentro de la propia experiencia de vida trans”.

Una de sus herramientas más valoradas es un grupo cerrado de Facebook, en donde se comunican más de 1800 mujeres trans y travestis de todo el territorio nacional, achicando de esta manera las limitaciones que imponen las distancias. En el próximo año esperan abrirse más hacia la comunicación en redes sociales y tienen como proyecto central un magazine trans, “Noti Trans”, hecho íntegramente por y para personas trans, en donde, más allá del contenido, buscan demostrar su capacidad de trabajo en producción y labores técnicas y tecnológicas.

“Noti trans”: primer magazine trans de argentina que se presenta en diciembre.

 

Alba resalta que todavía hay mucho por hacer para vincular la Ley de identidad de género con las condiciones materiales de vida de la comunidad: “Para la población trans muchas veces se toman nuestras identidades dentro del paradigma del liberalismo, entonces se cree que simplemente se tiene que resguardar el principio de identidad para el desarrollo personal, como una política identitaria. Entonces lo que se hace es cortar todo lo que tiene que ver con nuestras condiciones de vida. El mensaje liberal es ‘te doy el nombre y ya salís al mercado a arreglártelas’”. La Ley de cupo laboral travesti trans, justamente, es una medida que viene a disputar este modelo liberal: “La Ley de cupo laboral tiene hoy un mensaje social fuertísimo para la comunidad trans y para la sociedad en general que tiene que ver con considerar que el Estado tiene responsabilidad sobre los grupos más excluidos, sobre todo si los ha criminalizado históricamente”.

La Ley 14.769 de cupo laboral trans Diana Sacayán se sancionó el 17 de septiembre de 2015 en la Provincia de Buenos Aires y fue un gran paso para comenzar a torcer el presunto destino de las mujeres trans y travestis a subsistir de la prostitución. Lamentablemente, la Ley aún aguarda su reglamentación. Alba considera que el retroceso durante los últimos dos años en relación a la garantización de los derechos de las personas trans ha sido notable, y que se hace complejo pensar, por ahora, en que la Ley de cupo llegue a tener alcance nacional.

“Mi identidad de género no limita mi capacidad laboral”: campaña fotográfica sobre mujeres trans desempeñándose laboralmente para impulsar la equidad de oportunidades en los ámbitos de trabajo.

 

Transfemicidios y travesticidios sociales

2016 fue el primer año en el que la Corte Suprema de Justicia argentina incluyó travesticidios y transfemicidios en el Registro de Femicidios, a partir de un trabajo en conjunto de la Corte con el Observatorio de Género de la Justicia del Poder Judicial de la Ciudad de Buenos Aires. 5 de las 254 víctimas registradas eran mujeres trans y travestis, aunque otros organismos independientes sostienen que fueron al menos 16. “Nosotras y nosotros, hablando de la población trans en general, vemos que los travesticidios y los transfemicidios no están desvinculados de condiciones de vida, de un proceso de deshumanización, que no necesariamente forman cadenas de violencia pero en algunos casos sí. Cuando hablo de cadenas de violencia me refiero a que la expulsión del ámbito familiar significa quedarte a muy temprana edad en la calle, y a que la sociedad marcó la prostitución como único modo de vida y de subsistencia tolerable para las pibas trans, ese parece ser el lugar natural para una piba trans: una ruta o una esquina. Siguiendo esa lógica, muchas pibas se vieron forzadas a dejar la escuela y no poder continuar. Ahí hay una cadena que va explicando lo que significa ser una persona trans en la familia, en la escuela, en la sociedad, en el acceso a la salud, y así se van creando este proceso de deshumanización”. Es por ello que en estos casos se habla de travesticidio o transfemecidio social.

De acuerdo a Alba, “si una reduce un travesticidio o transfemicidio a un crimen de odio o a una relación de uno con otro, lo que dice es que hubo una persona que sintió aversión por la otra generando un trato cruel hasta la muerte, pero si vos unís esto dentro de lo que es la trama social de la violencia y el proceso de deshumanización, ahí aparecen las enormes situaciones de violencia en donde el Estado estuvo involucrado y ves cómo realmente estaba prescrito este destino”. Lo que se evidencia en estos casos es la verdadera emergencia de un grupo expuesto a la violencia patriarcal que precisa de urgentes medidas por parte del estado en materia de derechos, acciones afirmativas y cuidado social.

 

 

Violencia sexual, noviazgos violentos y biologicismo

Alba llama la atención sobre otros modos de violencia que se encuentran solapados, que no se tienen en cuenta, como la violencia sexual y los noviazgos violentos. Las violaciones dentro de la comunidad trans no son aisladas y se encuentran invisibilizadas tanto a nivel social como al nivel de la propia comunidad: “A nosotras mismas nos cuesta tocar ese tema y poder trabajarlo y traducir esas historias en un reclamo social. Lo que hicimos fue empezar a contarnos esas historias de vida y todavía no le encontramos el recorrido que esto tiene que tener dentro de nuestra agenda social, porque es un dato muy fuerte para nosotras y para las compañera tener que usar la palabra para contarlo”.

A nivel social sucede que no se suele entender la violencia sexual hacia las mujeres trans o travestis como violencia machista, sea porque están en prostitución y entonces “debería gustarles” o “se lo merecen”, o porque se visualiza el fenómeno dentro de las coordenadas de lo biológico: “Hay un dato que tiene que ver con la reducción al biologicismo: son hombres que se pueden defender de otros hombres. Cuando los hombres atacan a pibas trans, se considera como un golpe a otro hombre, desconociendo nuestra identidad”. Asimismo, “muchas pibas trans viven violencia de parte de sus compañeros y parejas” y cuenta Alba que ella trabaja específicamente este tema también desde una perspectiva teórica y lo que hizo fue realizar entrevistas para empezar a estudiar cómo funciona la fidelidad, la monogamia, la violencia y los pactos que se realizan dentro de los noviazgos que tienen las mujeres trans y travestis con varones cis.

Finalmente, Alba señala cómo también estas concepciones biologicistas se encuentran presentes dentro de los feminismos, en tanto la categoría “mujer” continúa siendo dentro del movimiento una categoría en disputa: “Lo que me interesa de este debate, y de la agenda social que ustedes están llevando adelante, es esta interpelación al concepto rígido de la mujer que irrumpe con la existencia de Mujeres Trans Argentina, me interesa debatir dentro del feminismo la misma categoría de mujer y poder pensar un reproche habitual de un sector del feminismo que piensa, por ejemplo, que la  Ley de identidad de género refuerza el binario. Me parece que a esas perspectivas del movimiento feminista lo que le interesa es sostener determinadas agendas donde no irrumpa la diversidad transversal que tiene que ver con las intersecciones”. Alba insiste en que sostener ciertas rigideces conceptuales dentro de los feminismos, según las que las mujeres sólo pueden tener cierta morfología corporal y no otra, es un modo más de violentar sus identidades.

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