,

Feminismo y salud femenina: sobre “Our Bodies, Ourselves”

Por Danila Suárez Tomé*

Corría el año 1969 y el movimiento de mujeres en Estados Unidos estaba en plena ebullición. Era la llamada segunda ola del feminismo que tuvo como bandera la idea de que “lo personal es político” y revolucionó el modo de concebir la relación entre lo público y lo privado. La salud, y muy especialmente la salud sexual y reproductiva, fue un tema de gran importancia, que gestó lo que se conoce como “The women’s Health Movement” (el movimiento de salud de las mujeres), que tuvo lugar entre las décadas de los ‘70 y los ‘80.  

Un día, en un taller sobre “Las mujeres y sus cuerpos” en el marco de la Conferencia sobre la liberación de las mujeres en Boston, 12 mujeres de entre 23 y 29 años se congregaron para compartir y discutir las experiencias personales que habían tenido con los médicos y las instituciones médicas. Los relatos compartidos tenían como denominadores comunes la infantilización de las pacientes, una actitud de condescendencia por parte de los médicos, una cantidad de prácticas que podían ser consideradas abusivas o violentas y la dificultad de acceso a la información sobre sus propios cuerpos y su salud.

De este taller surgió, en primer lugar, el “Doctor’s Group“, que luego pasó a llamarse “Boston Women’s Health Book Collective” y finalmente llegó a su formulación más conocida como “Our Bodies, Ourselves” (Nuestros cuerpos, nuestras vidas, según la edición castellana). Este colectivo de mujeres se dedicó a “investigar y discutir lo que estaban aprendiendo sobre ellas mismas, sus cuerpos y su salud”  para luego plasmarlo, en el año 1971, en un libro de formato y lectura accesible para que cualquier mujer pudiera leerlo, aprender sobre su cuerpo y discutir de modo más informado con sus congéneres, doctores y doctoras. El objetivo era, sin dudas, cuestionar de modo constructivo al establishment médico estadounidense en vistas a mejorar el cuidado de la salud  que recibían las mujeres en las instituciones médicas. 

El movimiento de salud de las mujeres fue un movimiento de liberación política así como un movimiento epistemológico que buscó revolucionar el modo indirecto en el que las mujeres se encontraban en relación a sus cuerpos: mediados solo por el saber médico institucional y prescindiendo del propio contacto con el mismo. Este movimiento buscaba, en particular, devolverle a las mujeres el espacio de aprendizaje de la experiencia de sus propios cuerpos y de su propia sexualidad, y de la puesta en común con las experiencias de sus congéneres, por fuera -o en paralelo a- las instituciones médicas que, de acuerdo al colectivo, erigían su saber sobre cimientos sexistas y androcéntricos que no tenían en cuenta las experiencias de las mujeres, sus necesidades y preocupaciones.

El espéculo es reconocido en retrospectiva como el símbolo por excelencia de la revolución epistemológica aplicada a la salud que perseguía el movimiento de salud de las mujeres. Carol Downer, activista dentro del grupo, desarrolló una guía para un auto-examen vaginal buscando transformar un instrumento ginecológico de control en un instrumento de liberación: “El auto-examen cervical y los espéculos plásticos que utilizaron las feministas se convirtieron en una práctica de resistencia epistemológica. Las mujeres no sólo aprendían sobre y desde sus cuerpos, sino que, además, aprendían a confiar en su autoridad epistémica y a resistir la autoridad de la profesión médica.” (1) El reconocimiento de la vagina, y en especial, del clítoris también fue un tema fundamental del movimiento que buscaba la reconexión de las mujeres con la experiencia del placer sexual no orientado necesariamente a la reproducción.

En ese momento, no existía información accesible sobre salud femenina y sexualidad femenina. De acuerdo a Judy Norsigian, las mujeres vivían en una “edad oscura” en la cual se encontraban en una ignorancia total de las cuestiones más básicas de su corporalidad y sexualidad. En virtud de estos encuentros, y la publicación posterior del libro, temas como la masturbación, la sexualidad lesbiana, la depresión postparto, el aborto, la anticoncepción, los partos traumáticos, entre otros, entraron en circulación para  intentar encontrar un lugar de abierto intercambio de información en la agenda de salud de las mujeres.

 

El libro Our Bodies, Ourselves vendió, en su primera tirada en 1971, 240.000 copias en Estados Unidos, fue reeditado numerosas veces, siendo la última actualización la de 2011. Contiene temas como la salud sexual, orientación sexual, anticoncepción, aborto, embarazo, parto y menopausia. Fue traducido a 29 idiomas y, finalmente, ese impulso inicial de socialización del conocimiento de las experiencias de las mujeres, trascendió en una organización global dedicada a promover información basada en la evidencia sobre la salud sexual y reproductiva de niñas y mujeres, teniendo en cuenta las condiciones sociales, económicas y políticas que afectan a los cuidados de salud y el acceso a sistemas de salud de calidad. Para la reedición del libro en 2011 se realizó un evento que reunió a las mujeres del Boston Women’s Health Book Collective y se puede ver en el documental She’s Beautiful When She’s Angry.

 

Profesora y doctoranda en Filosofía. Co-Fundadora de la Red Argentina de Mujeres en Filosofía 

 

Notas

 

(1) Tuana, Nancy, “The Speculum of Ignorance: The Women’s Health Movement and Epistemologies of Ignorance”, Hypatía, Vol 21, Issue 3, 2006

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *