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La democracia paraguaya tiene una deuda con todas las mujeres

Por Magdalena López [1]

 

Paraguay es uno de los países con menor presencia de mujeres en los espacios de poder político. A diferencia de otros países de la región, como Argentina, Chile o Brasil, no ha tenido presidentas mujeres, tiene uno de los registros de mujeres parlamentarias más bajos el Cono Sur, en muy escasas ocasiones (salvando a Kuña Pyrenda, cuyas listas son íntegramente conformadas por mujeres y de la reciente propuesta del PRF [2]) son mujeres quienes encabezan las listas y, en general, la presencia de las mismas está asociada a su situación conyugal o familiar con líderes partidarios varones.

 

En la Cámara de Senadores, se registran solamente 9 bancadas femeninas de un total de 45 (representando el 20%, por debajo del ya escaso promedio internacional de mujeres en parlamentos de 23%). Algo similar sucede en la Cámara de Diputados, donde de un total de 80 bancadas, sólo 11 están ocupadas por mujeres, resultando un magro 13%.

 

La deuda con las mujeres y su participación en el espacio público no se evidencia sólo en la conformación del poder político y en las estructuras partidarias, este es sólo un espacio más donde se cristalizan las diferencias. En Paraguay, la educación de género fue recientemente eliminada del plan público educativo. Por otra parte, las mujeres son víctimas de violencia y femicidios y es uno de los países de la región con más transfemicidios impunes. Las niñas víctimas de abuso son obligadas a llevar adelante embarazos y a parir incluso en situaciones que ponen en riesgo su propia vida. La única causal por la cual el aborto está despenalizado es cuando corre peligro de vida la mujer embarazada.

Además, muchas niñas también sufren un sistema de explotación encubierto que, surgido de la más profunda desigualdad de clase, alienta que las pequeñas de familias pobres sean “criaditas” de las de mayores recursos y que, a cambio de servicios domésticos, sean alimentadas y reciban educación. Esto ha generado violación a todos los derechos de la infancia.

 

La democracia tampoco ha podido garantizar a las mujeres igualdad en el acceso, permanencia y desarrollo en el mercado laboral. Los datos publicados por  la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) de Paraguay muestran que, en promedio, el uso del tiempo se divide entre un un 56% dedicado al trabajo remunerado y 44% al no remunerado. Semanalmente se dedican un promedio de 45,9 horas a actividades remuneradas. Ellos dedican en promedio 49,5 horas, mientras ellas 40,4. De este modo, la brecha es de 9 horas.

 

Según el informe de igualdad de género de ONU Mujeres, “las restricciones que les impone la sociedad en términos de sus responsabilidades domésticas y de cuidado, sumadas a la lenta apertura de puestos de trabajo formalizados, obstaculizan una mayor oferta laboral femenina y una inserción de mayor calidad. Las mujeres campesinas presentan, en este sentido, mayores dificultades, ampliándose las brechas económicas entre hombres y mujeres en el sector rural.” Los varones dedican 25% de su tiempo a las tareas no remuneradas mientras que las mujeres ocupan el 61% de su tiempo en ellas. Además, las mujeres dedican 28,7 horas en promedio y los varones 12,9. Es decir, la brecha es de casi 16 horas. Si se consideran solamente las tareas domésticas, los varones dedican en promedio 5,3 horas semanales mientras las mujeres 18,3 horas. En las actividades de cuidado a miembros del hogar, las mujeres cargan con casi el doble de horas que los varones (7,5). En promedio, las trabajadoras ganan 29% menos que sus pares varones.

 

La redistribución asimétrica del trabajo no pago es a lo largo de todos los países del mundo una de las mayores fuentes de desigualdad y la explicación de porqué muchas mujeres trabajan menos horas fuera del hogar o tienen empleos más precarios. Paraguay no es la excepción.


Foto de Fotociclo

 

 

[1] Con la colaboración de Mercedes D’Alessandro

[2] Partido Revolucionario Febrerista, cuya presidenta Josefina Duarte-Benítez encabeza la lista de Senadores.

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