La inclusión financiera de las mujeres

Por Catalina Jack

 

Hace más de una década que la inclusión financiera es un tema clave de la agenda mundial para reducir la pobreza y generar desarrollo económico. En 2006, cuando el profesor de economía Mohamed Yunus obtuvo el Nobel de la Paz por haber creado el Banco Grameen, se impuso la idea de los microcréditos como el mecanismo más exitoso para la inclusión financiera. El profesor demostró que, por ejemplo, con 27 dólares una mujer artesana que está desocupada puede comprar insumos, producir canastos para vender en una feria y vivir de lo que gana por esas ventas. Sin embargo, en 2015, la economista Esther Duflo difundió diversos estudios que comprueban que los microcréditos pueden ser una herramienta valiosa para ayudar a las personas a expandir sus negocios pero no necesariamente reducen la pobreza. Por eso, los organismos internacionales están promoviendo nuevos mecanismos financieros y el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, fijó el año 2020 como plazo para lograr el “Acceso Financiero Universal”.

La inclusión financiera de las mujeres es un desafío porque, a nivel mundial, sólo el 47% de ellas tiene una cuenta bancaria. Existen investigaciones que demuestran que las mujeres son clientes más leales y que es menos probable que incurran en el incumplimiento de préstamos. Es decir que cuando las mujeres tienen créditos, los pagan. Lo más interesante es que las mujeres con acceso financiero invierten en la educación de sus hijos, en una mejor atención de la salud para sus familias y en una mejor vivienda. Sin embargo, siguen siendo un mercado desatendido. De las 340 millones de Pymes que existen hoy en el mundo, el 40% son dirigidas por mujeres y se estima que el 70% de ellas no tienen acceso a instituciones financieras. Imaginemos qué pasaría si las mujeres que se ganan la vida lavando ropa a mano tuvieran lavarropas; o si las costureras pudieran comprar máquinas de coser modernas. La realidad es que esas mujeres suelen tener bajos recursos y que los grandes bancos no prestan plata para eso pero está demostrado que si lo hicieran el PIB per cápita de los países en desarrollo podía aumentar un 12% para el año 2030.

En la actualidad, las mujeres tienen menos derechos de propiedad y herencia. La desigualdad legal por razón de género existe en 155 economías del mundo. En esos países hay por lo menos una ley que impide que las mujeres tengan las mismas oportunidades económicas que los hombres. Además, las mujeres tienen menos activos y eso hace que les resulte más difícil obtener garantías para tener acceso al financiamiento. Sucede que algunas mujeres tienen acceso a una cuenta formal sólo a través de cuentas conjuntas con miembros de la familia. Por ende, tienen control limitado o nulo de los activos de sus cuentas bancarias.

Para cerrar estas brechas de acceso, no solo hacen falta cambios en costumbres o aspectos legales y sociales, sino también es necesario que las instituciones financieras desarrollen productos innovadores y prácticos que estén al alcance de las mujeres. La buena noticia es que están surgiendo soluciones tecnológicas como blockchain que podrían ayudar a promover la inclusión financiera de las mujeres. Esta tecnología permite encriptar documentos legales y evitar que los derechos se vean afectados. Hace que sea extremadamente difícil alterar un documento sin consentimiento para que, por ejemplo, una mujer pueda heredar lo que le corresponde. Todavía queda un largo camino por recorrer considerando que hay 35 países que tienen leyes que no permiten que las viudas tengan los mismos derechos de herencia que los viudos.

Si las mujeres pueden tener acceso a los servicios bancarios les resulta más fácil obtener divisas en un formato fácilmente transferible y evitan exponerse a la inseguridad que puede implicar manejar dinero en efectivo. Por otra parte, los gobiernos pueden promover que las mujeres obtengan préstamos sin intermediarios financieros (P2P lending). Por lo general, los bancos requieren garantías que son desproporcionadamente más valiosas que los préstamos, como un título de propiedad, y eso desalienta que las mujeres pidan crédito (o que reúnan las condiciones para conseguirlos). Además, es fundamental que se fomenten innovaciones tecnológicas como el uso de teléfonos móviles para pagos, la banca móvil, la identificación de los prestatarios mediante verificación de las huellas digitales y el escaneo del iris.

Ilustración de  Gabrielle a.k.a. Belligera

 

La inclusión financiera de las mujeres es una bandera que llevan con orgullo muchas mujeres líderes. En primer lugar, Christine Lagarde, la directora del FMI, está haciendo esfuerzos por mantener este tema como una prioridad de la agenda internacional. En varios de sus discursos ha mencionado la inclusión económica de la mujer como mecanismo para fomentar la estabilidad, generar crecimiento y reducir la desigualdad. Desde el organismo presiona para que diversos países permitan la construcción de historiales crediticios para las mujeres no bancarizadas. Esto permitiría que, por ejemplo, una joven que trabaja en el mercado informal pueda obtener un crédito de consumo para poder comprar una computadora y usar comprobantes de pago de celular, luz o gas como historial crediticio. En segundo lugar, la reina de Holanda, S.M. Máxima Zorreguieta, en su calidad de asesora especial del Secretario General de ONU, recorre el mundo impulsando esta idea. En octubre de 2016, la reina estuvo en Argentina y se reunió con distintos funcionarios para discutir las metas del país para construir una estrategia nacional de inclusión financiera mediante nuevas líneas de crédito para Pymes que permitan utilizar maquinaria como garantía (una práctica común en China). Lamentablemente, los medios se encargaron de difundir qué vestimenta llevaba puesta y no el verdadero motivo de su visita.

Los bancos internacionales saben que la inclusión financiera de mujeres es un terreno muy fértil pero desconocen las causas que explican su complejidad. Participé en un equipo de investigación que analizó los casos de Kenia, India, Filipinas y Brasil. Comprobamos que hay normas sociales y culturales que afectan la posibilidad de que una mujer, por ejemplo, abra su propia cuenta bancaria. Los temas son variados y atienden a la diversidad de obstáculos que enfrentan las mujeres en sus respectivas realidades. Algunos de los que analizamos fueron: el matrimonio infantil (en India); la inexistencia del divorcio (en Filipinas); el HIV y la mutilación genital femenina (en Kenia); y la informalidad laboral (en Brasil). Estos son temas que anteceden la posibilidad de que una mujer decida sobre su situación financiera. Lamentablemente, es una realidad que las mujeres enfrentan diversas barreras de acceso a los servicios financieros. Una realidad que muchas mujeres estamos tratando de cambiar.

 

* Cata Jack es Licenciada en Relaciones Internacionales (UdeSA). MA in Economics / MA in International Political Economy and Development (Fordham University). Consultora y maratonista. Está escribiendo la tesis para recibirse de su tercera maestría.

 

1 comentario
  1. Germán
    Germán Dice:

    Sigo muy de cerca la lucha del feminismo, tengo la casa llena de feministas.

    Siempre veo esperanza en la lucha cuando la cosa va de romper el sistema, hacer un mundo para las personas no hombres, donde se puedan vivir en plenitud haciendo ejercicio pleno de sus derechos. Podríamos pensar que esto es esperanzador para mujeres y hombres ya que el mundo no esta demasiado bien para ninguno de los géneros.

    Romper con una sociedad machista y patriarcal para caminar en un nuevo orden de plenitud, de respeto, igualdad y de liberación por que al final debemos luchar juntos por eso, ser libres y que nadie nos oprima que nadie nos encasille o nos limite en nuestra lucha por ser plenos.

    Toda esta esperanza se pierde cuando, arrancamos con los mircrocreditos, (impronta que apareció de la mano de Máxima y en nuestro país en la decadencia del neoliberalismo allá por el 99′) cuando la igualdad pasa por que las mujeres se sometan a la misma explotación del hombre más explotado. Me pregunto ¿esa es la igualdad?
    ¿someternos todos al mismo falo del que tiene guita? ¿que nos den una miseria para que produzcamos y encima tener que devolverla? ¿como sabemos que va a dar ganancia? ¿sabes que casi ningún emprendimiento da ganancia?

    ¿Enserio que la cosa va de tener una cuenta en el banco? Osea sumarse a las ovejas que están regidas por las normas de las entidades bancarias, usureras corruptas y transeras.

    ¿enserio che? ojala que no.

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