,

La subrepresentación de las mujeres en el mundo del cine

Por Florencia Tundis y Maitena Minella

Pese a una mayor visibilización de las voces femeninas, mediante campañas como el #metoo o protestas ante brechas salariales de género entre protagonistas, las mujeres siguen siendo poco reconocidas en sus labores detrás de cámara

Un mal comienzo y desarrollo

Existen muchas versiones de porqué a los premios de la Academia de Cine de Hollywood, la más importante asociación cinematográfica del mundo, se les dice “Oscars”. Una de las más populares es que la secretaría ejecutiva de La Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, Margaret Herrick, al ver la estatuilla le recordó a su tío Oscar. Otra versión es que Bette Davis lo bautizó así en honor a su primer esposo.  

Sea cual sea el mito que tomemos, el premio está mal parido en cuestiones de género desde sus principios: en ambas versiones el nombre Oscar se lo adjudicaron mujeres debido a su relación con un varón. Sin querer (o tal vez queriendo), esta premisa sería también la característica de la mayoría de los personajes femeninos de las películas hollywoodenses: mujeres que solo existen en ese universo cinematográfico en función del galán de turno. Esposas de. Amantes de. Madres de. Ex esposas de. Mujeres que dejan todo por él. Y si alguna mujer tiene el mismo nivel de protagonismo que su par masculino, ella se desvive por él, por su amor o por quien ella cree que es su “media naranja” o salvación divina.

El cine es una actividad elitista, de círculos cerrados de clase media alta-alta: el costo medio de hacer una película argentina está fijado en 20 millones de pesos por el INCAA. Además, es un sector en donde los espacios para decidir quienes dirigen o quienes se benefician con subsidios o incentivos están compuestos mayormente por varones cis blancos, lo que provoca un sesgo negativo en la diversidad ya desde el vamos: si quienes están en puestos de poder pertenecen a un grupo homogéneo, salvo que se incentive la perspectiva de género en las elecciones, las chances de diversidad en las narrativas que se elijan como ganadoras de concursos o subsidios, van a ser bajas. Es importante, entonces, analizar y debatir sobre la inclusión de otras miradas ya que el cine es un lugar de comunicación y de formación de conocimiento.

A la hora de ver quiénes están detrás de las películas, nos encontramos que, en su mayoría, quienes mueven los hilos de las películas son hombres. Directores, productores, guionistas, directores de fotografía o sonidistas. Según estadísticas locales e internacionales, las mujeres solo logran ocupar, con suerte, el 20% de estos puestos. Pese a que actualmente las mujeres representan el 50% del estudiantado de las escuelas de cine, el circuito que recorren las películas, desde que se filman hasta que llegan a la pantalla y son reconocidas (o no) en festivales o premiaciones, sigue siendo un circuito de hombres: productores varones que contratan directores varones que mandan sus películas a festivales y concursos donde el jurado está mayoritariamente conformado por varones. Varones eligiendo varones.

En los premios, la lógica es la misma: las asociaciones cinematográficas, que nominan y entregan premios a las películas en sus diferentes rubros, están colmadas de hombres blancos cis heterosexuales, gustosos de premiarse los unos a los otros. Las mujeres y disidencias van ganando terreno —con la inclusión de nuevos miembros, el porcentaje de mujeres en la Asociación de Hollywood llega al 31%—, pero aún no es suficiente.

Joana Biarnés entre colegas. Tomada del sitio www.rtve.es


Oscars 2019 y su representación

Si queremos ser lineales, deberíamos pensar que si aproximadamente el 20% de quienes trabajan en la industria cinematográfica son mujeres —según estadísticas tanto nacionales como estadounidenses—, las personas nominadas a los premios Oscar deberían rondar ese número. Pero la realidad es que ni siquiera se acerca. Por ejemplo, en 91 ediciones de estos galardones, hubo solamente 5 nominadas mujeres en la categoría de dirección:; Lina Wertmüller, Jane Campion, Sofía Coppola, Greta Gerwig y solo una ganadora: Kathryn Bigelow por The Hurt Locker.

Haciendo cálculos rápidos, en 9 décadas de historia, el 99,99% de los nominados en esta categoría fueron varones. Si tomamos los últimos 10 años, donde se supone que habría una mayor inclusión gracias a, como mencionamos, la incorporación de más mujeres en la Academia de Hollywood, el porcentaje apenas crece, siendo 2 nominadas mujeres y 48 varones de 2008 a 2018. Este año hay, otra vez, 100% de representación masculina en el rubro de mejor dirección.

Ante críticas acerca de la falta de representación femenina en esta categoría (la categoría más importante si tenemos en cuenta que el director o directora es quien imprime su cosmovisión en todos los aspectos de una película) algunas personas responden que esto es así porque no hay directoras destacadas. Esto puede ser rebatido si miramos, por ejemplo, las nominaciones de este año. Can you ever forgive me?, la biografía sobre la escritora Lee Israel basada en sus memorias, tiene nominaciones en las categorías de actuación —Melissa McCarthy como actriz protagónica por interpretar a Lee y Richard E Grant como actor de reparto por interpretar a su mejor amigo— y de guión adaptado, pero su directora, Marielle Heller, o la película en sí, no figuraron en las pre-candidaturas a mejor dirección o mejor película. Esto es algo que suele pasar todos los años: directoras entre las mejores películas del año hay, pero no se las tiene en cuenta.


Nominadxs principales rubros técnicos 2019*

*en la mayoría de los casos, los nominados son más de 5 porque la labor fue compartida. En el caso de Vestuario, son 4 mujeres porque Sandy Powell tiene doble nominación: por The favourite y Mary Poppins

En el resto de los rubros, la representación femenina no mejora. En guión, rubro que se divide en mejor guión adaptado y mejor guión original y que premia a quienes pensaron las mejores historias del año, hay solo dos mujeres nominadas, una en cada categoría. En ambos casos comparten su nominación con un varón: Nicole Holofcener comparte nominación con Jeff Whitty por Can you ever forgive me? y Deborah Davis comparte lugar con Tony McNamara por The Favorite.

Por su parte, el rubro de mejor dirección de fotografía es, históricamente, el ámbito de trabajo cinematográfico donde más subrepresentadas están las mujeres y donde más les cuesta desarrollarse laboralmente, por un prejuicio de que las mujeres no pueden levantar equipos o transportar cámaras, labores propias de la dirección fotográfica en sus inicios. Recién el año pasado nominaron por primera vez en la historia a una mujer —no ganó— y este año son, otra vez, cinco varones los nominados. Por último, el rubro más feminizado es el de diseño de vestuario (lo mismo sucede en la categoría “Peinado y maquillaje”, que no figura en el cuadro), una labor generalmente asociada a lo femenino.

Por qué estos porcentajes importan

Los premios Oscar son un show, tanto por el día de la entrega, con todo su glamour y cobertura mediática, como por los meses previos, por el lobby de las posibles nominaciones, entre entrevistas y promociones. Muchas personas, cinéfilas y no tanto, están atentas a la ceremonia y muchas de ellas “hacen los deberes” y ven todas las películas nominadas antes de la premiación.

En Argentina es muy común que las entradas para las películas nominadas estén agotadas unos días antes de la gran noche. La masividad y atención que alcanzan las películas nominadas es innegable. Entonces, ¿qué contenido vemos en las películas de los Oscars? por un lado, historias de amor románticas con estereotipos marcados a fuego como es el caso de A Start a born y por otro lado The Favourite,  donde hay un cuestionamiento a los roles de mujeres estereotipadas y un cambio en la narrativa del relato.

Progresivamente, los estereotipos de mujeres representados en las películas, comienzan a ser cuestionados, produciendo la liberación de ciertas pautas sociales y provocando que se empiecen a hacer películas con narrativas alternativas a las que contienen los estereotipos heteronormativos de siempre.

Existen diferentes iniciativas que buscan lograr  este cambio de paradigma. Por el lado hollywoodense, la ya mencionada incorporación de más mujeres y personas de color entre los miembros de la Academia —quienes se encargan  de nominar y luego premiar. Por el lado de Argentina, el INCAA estableció el año pasado que el 50% de jurados que deciden ganadores de convocatorias y subsidios deben ser mujeres. Si bien esto no asegura una mayor inclusión de mujeres y disidencias en quienes resulten beneficiadxs por el instituto de cine argentino, si garantiza más pluralidad de miradas en la elección y que una mayor cantidad de mujeres sean contratadas por el INCAA.

Por último, las secciones de género y retrospectiva de mujeres cineastas en los festivales de cine garantizan que estas narrativas, y quienes filman con perspectiva feminista, tengan su espacio y tomen más relevancia, generando que quienes concurren a estos eventos, tanto aficionados como popes de la industria, empiecen a acostumbrarse a ver otro tipo de historias y vean la convocatoria que tienen.

Es importante la visibilización de otras narrativas, de mujeres y disidencias, ya que el cine es uno de los modos de representación más institucionalizados, y que se comience a representar otros tipos de personajes e historias y, más importante, se le de lugar en festivales y premiaciones renombradas, ayuda a una reconfiguración de la mirada, menos sexista y más diversa.

(Imagen: Encarnación Irástegui retratando. Ilustración de Jorge Oller)

1 comentario
  1. Santiago Valentino
    Santiago Valentino Dice:

    Muy interesante el artículo. En el Fondo de las Artes, Organismo en el que soy Subgerente de Servicios Culturales, hemos recorrido un camino muy claro hacia la representación femenina en nuestras distintas convocatorias.
    Institucionalmente, en el FNA hay mayoria femenina dentro de su Directorio y amplia mayoria entre los cargos ejecutivos.
    Esa representación también se ha trasladado a las distintas convocatorias, donde buscamos permanentemente un equilibrio entre jurados de premiación y de preseleccion, incluso con mayoría femenina. Los resultados de esta decisión han sido muy buenos y hemos logrado que haya paridad entre ganadores de becas e incluso de Concursos, aun cuando las convocatorias son con seudónimo.
    Hay disciplinas donde la predominancia masculina venia siendo muy fuerte (Música por ejemplo) y en los últimos tres años se revirtió esa tendencia (tuvimos ganadoras en Folklore,, Composición, Musica Popular e incluso en Rock) y otras donde la presencia femenina se impone fuertemente (Diseño, Arte y Transformación Social, Patrimonio, No ficción, Guión y Serie web, por ejemplo).
    Realmente estamos muy satisfechos con el trabajo que hemos realizado. Saludos.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Responder a Santiago Valentino Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *