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Las trabas del Estado

Por Lucía Iris Caracciolo, Agustina Amed y Sabrina Macri *

 

En lo que va de 2017, al menos 10 personas fueron asesinadas en lo que se denomina como crímenes de odio. Todas pertenecen al colectivo trans, el cual parte de la sociedad ignora o lo ve como minoritario y por eso, lo segregan. Esto ocurre en un contexto que cuenta con leyes como la de Identidad de Género que protege los derechos de esta comunidad. Lo principal es visibilizar estas problemáticas para que la sociedad dé las discusiones que se debe.

Movilizar para visibilizar

“En una sociedad que educa para la vergüenza, el orgullo es una respuesta política”.

Carlos Jáuregui, fundador de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA)

 

Nada ni nadie impidió que el 18 de noviembre se realizara la XXVI Marcha del Orgullo LGBTIQ en Argentina. Toda la Avenida de Mayo se tiñó de multicolor para recibir a las miles de personas que iban a mostrar la alegría de aceptarse tal y como son. La música suena en el escenario principal mientras algunos bailan y otros recorren los puestos de las diferentes agrupaciones de la comunidad y espacios gubernamentales. Este día se festeja pero también se recuerda y se reclama.

Con el primer discurso del día, se escuchan las primeras consignas: “Basta de discriminacion, basta de violencia institucional, basta de crímenes de odio y de estereotipos. El amor debe ser libre y cada uno elige lo que quiere ser”. El público estalla en aplausos y refleja la emoción que tienen los presentes de saber que no están solos. Está marcha es una esperanza, una compañía.

La situación es grave. Según el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT,  el año pasado 11 mujeres trans fueron asesinadas, mientras que en lo que va del 2017, otras nueve mujeres y un varón tuvieron el mismo destino. Todo toma aún más relevancia cuando se conoce que no hay condenas en los casos de crímenes de odio. Podría decirse que estos brutales asesinatos son el último eslabón del “travesticidio social”. Es decir, son parte de una cadena de violencia que comienza mucho antes y que tiene como principales responsables al Estado y a la sociedad.

Siguiendo por el contexto internacional y según los datos del Observatorio de Personas Trans Asesinadas, 1.654 homicidios tuvieron lugar en América Latina entre enero de 2008 y abril de 2016, de un total de 2.115 que se reportaron en todo el mundo. Entonces, en la región ocurrieron el 78% de los crímenes de odio registrados a nivel mundial. Además, Argentina se encuentra sexta de 23 puestos en la cantidad de asesinatos de personas trans en los últimos nueve años.

Excluídxs

 

“La sociedad genera un pánico sobre nuestra sexualidad y nuestras identidades: en el imaginario colectivo somos agresivas, ladronas, sidosas, escandalosas, exhibicionistas. Toda una batería de cuestiones negativas que están sobre nosotras. Entonces, ¿qué pasa con nosotras? La sociedad, perversamente, ha generado un rol de que las personas travas sólo pueden prostituirse. No se piensa en nosotras en términos de políticas públicas, sino en términos de zonas rojas, sin que nosotras seamos las que las pidamos. Nunca ví una manifestación de travestis pidiendo una zona roja, por ejemplo; si seguimos yendo a reclamar políticas públicas. Entonces, se ha generado esa historia: que nosotras sólo servimos para la prostitución y no nos ven como fuerzas productivas de trabajo, no nos ven con capacidades para hacer cualquier cosa”.

Lohana Berkins, impulsora de la Ley de Identidad de Género.

 

En la actualidad, la esperanza de vida de una mujer trans es de 32 años. En un informe realizado por el ministerio Público de la Defensa, llamado La Revolución de las Mariposas, las estadísticas dan cuenta que el travesticidio es la última pieza que forma parte de la violencia que el colectivo sufre a lo largo de toda su vida.

Todo comienza en la primera infancia que es cuando las personas empiezan a asumir la identidad de género y es el momento en el cual se resaltan las diferencias. El 70% no consiguen el apoyo de sus familias y terminan alejándose de sus hogares antes de cumplir los 18 años. Al mismo tiempo que asumen su identidad también abandonan el colegio. Ambas decisiones tienen lugar porque en esos lugares aparecen las primeras discriminaciones.

Con estos datos, puede decirse que no es ninguna sorpresa la marginalidad y la segregación a la que queda expuesta este colectivo. Hay que agregar que solo el 20% de las personas terminó el secundario y las alarmas se encienden aún más porque solo el 2% terminó algún nivel terciario o universitario. Claramente, esto baja de manera drástica las posibilidades de conseguir un empleo con el salario mínimo, vital y móvil porque uno de los principales requisitos del mercado laboral es haber terminado el colegio.

La fundación Huésped también realizó un estudio y dio a conocer que tan solo el 1% de las personas trans que participaron en el mismo tiene un empleo en blanco. La encuesta incluyó las respuestas de 452 mujeres trans y 46 hombres trans de siete regiones del país. Otro de los datos recopilados, revela que más del 65% se prostituyó en algún momento de su vida para sobrevivir.

“A pesar que es muy difícil encontrar un trabajo, no todas las chicas se dedican a la prostitución porque no les queda otra alternativa, sino porque ejercerla implica formar parte de un grupo de pertenencia”, dijo Diana Maffía, la investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la UBA.

 

 

Siguiendo con los datos del Ministerio Público de la Defensa, solo el 9% de las mujeres trans están insertas en el mercado formal de trabajo. Un dato medianamente positivo, ya que el 15% realiza tareas informales de carácter precario y el 3,6% vive de los beneficios provenientes de diversas políticas públicas.

Por eso uno de los reclamos durante esta última marcha LGBTIQ en Argentina fue el de una Ley de cupo laboral trans. Ley impulsada por la activista travesti asesinada, Diana Sacayán. Fue sancionada en 2015 y sigue sin reglamentarse en provincia de Buenos Aires por falta de voluntad política. Sin embargo, tanto en esa provincia como en el resto del país, algunos Municipios lo implementaron mediante resoluciones u ordenanzas.

La problemática no termina allí, ya que el 80% no tiene ningún tipo de cobertura médica y en los hospitales son discriminadas por la ideología machista de los profesionales de la salud. En 2016, el 87,6% de las encuestadas dijeron que controlan regularmente su salud y hay un 12,4% que se niega a hacerlo por el miedo de la discriminación del sistema médico. Básicamente, en esos lugares no respeta su elección. Las llaman por el nombre que les asignaron al nacer y las internan en pabellones que van en contra de su identidad de género autopercibida, entre otros ejemplos del maltrato que reciben.

Todo esto va en contra de la Ley Nacional  26.743 que tiene como principal objetivo ofrecer herramientas concretas para que los equipos de salud puedan brindar un trato digno y una atención integral y de calidad a las personas trans.

 

Ley de Identidad de Género (Ley N° 26.743, de 2012): reconoce el derecho a la identidad de género de las personas, garantizando el trato digno, la rectificación registral de la Partida de Nacimiento y del Documento Nacional de Identidad, sin requerir autorización judicial, diagnóstico médico o modificación corporal acorde al género autopercibido.

Esta ley contempla el acceso integral a la salud de las personas trans, incorporando las intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales en el plan médico obligatorio (PMO).

También garantiza el derecho a la identidad de género autopercibida por niños, niñas y adolescentes, sin necesidad de autorización por parte de sus representantes legales, ni tener realizada la rectificación registral de su Documento Nacional de Identidad.

 

Si no tienen acceso a una salud ni un trabajo dignos y el sistema educativo no hace nada para incluirlas ¿Cómo podrían adquirir una vivienda decente? Tal como se documenta en La Revolución de las mariposas, un 4% se encuentran en situación de calle y el 65,1% vive en cuartos de alquiler y en condiciones de suma precariedad. Sólo el 5,9% pudo lograr tener el sueño de la casa propia. Esto sucede porque les niegan los títulos de propiedad. Este es uno de los reclamos más importantes, ya que se necesitan lugares en los cuales las personas trans puedan dormir porque en los refugios comunes padecen la discriminación y hasta violaciones.

Cabe destacar que el 28 de junio de este año, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires construyó la primera Casa Trans. La asociación de Travestis Transexuales y Transgéneros de Argentina (A.T.T.T.A) es la que se encarga de brindar un espacio de contención proveyendo servicios médicos, capacitación en oficios, orientación jurídica y actividades recreativas para las personas trans.

Como queda expresado, tanto la discriminación social como la institucional son parte de la vida diaria de las personas trans. El problema está en la  naturalización de este tipo de conductas que tiene que ver con la sociedad heteropatriarcal que excluye al distinto. A partir del informe nombrado anteriormente, llevado a cabo por el Ministerio Público de la Defensa, en el último año ocho de cada diez mujeres trans fueron foco de insultos y burlas; siete de cada diez fueron víctimas de robos; seis de cada diez sufrieron agresiones físicas y una de cada cuatro fue abusada sexualmente.

“Según nuestros registros este año hubo un incremento de la violencia institucional. Comparado con 2016, este año ya se duplicaron las denuncias por la violencia policial”, sentenció Vanesa Calderón, responsable del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio de la Defensoría LGBT que depende del Instituto contra la Discriminación de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.

Posiblemente es por eso que la mayoría del colectivo considera que la calle es el lugar más violento seguido por la comisaría. Entonces se puede decir que el recrudecimiento de la violencia policial es a lo que más le temen. Según datos oficiales, el 65,7% de las y los trans sufren la humillación y el maltrato por parte de las autoridades. Lo más común son los insultos y las exigencias de coimas pero también pueden ser más extremos ya que ejercen torturas, lxs obligan a vender drogas y lxs fuerzan a tener relaciones sexuales a cambio de la libertad. Por otro lado, también se ven vulneradxs porque no cuentan con la protección de la policía ya que desestiman sus denuncias.

La pelea sigue

Bajo la bandera de los siete colores hay una serie de reclamos: basta de travesticidios, repudio al protocolo detención a LGBT, un año más sin ley anti-discriminatoria, cupo laboral trans, justicia por el travesticidio de Diana Sacayán, por una implementación real y para todos de la Educación Sexual Integral, que se haga cumplir la ley para un mejor acceso a la salud, para que no haya más ataques a personas LGBTIQ. Es increíble que en 2017 todavía se reclamen derechos que deberían cumplirse y por eso, el colectivo sigue movilizándose. Por un lado, con alegría y orgullo para demostrar que no hay razón para esconderse y también es una forma de concientizar por lo que falta. Por el otro, se recuerda a lxs que ya no están y se manifiestan en contra de algunas medidas que atrasan como el “Protocolo General de Actuación de Registros Personales y Detención para Personas Pertenecientes al Colectivo L.G.B.T”.

“No percibir tu género como otras personas suele ser un poco llamativo. Pero eso está en vos también. Tenés que asumirlo porque si vos no estás asumido entonces te auto-discriminás. El ponerte la etiqueta y andar diciendo ‘no soy una mujer, soy una chica trans’, te auto-excluye. Entonces desde ese concepto es que nosotros tenemos que generar que no haya más divisiones, no auto-excluirnos. Para eso, hay que salir a la calle con la cabeza en alto, porque sino, no pasa nada”, planteó Juana, una de las asistentes a la marcha y sin dudas, es un mensaje más que importante para los tiempos que corren. Es necesario replantear qué es la normalidad para que la discriminación no sea la regla. Este colectivo, llama a la sociedad a una reflexión profunda que implora por un cambio radical del pensamiento hetero patriarcal que está inmerso en la sociedad.

 

Educación para no discriminar: la educación sexual es un derecho de niños, niñas y adolescentes. Hasta el momento, la educación sexual se inculca bajo heteronormativas, es decir, que solo se informa sobre los cuidados en relaciones heterosexulaes.

De esta manera, quedan excluidas las otras orientaciones sexuales, y solo se tienen en cuenta la dicotomía del género. En 2006 se sancionó la Ley de Educación Sexual Integral (Ley N° 26.150) que dispone la implementación de la educación sexual integral desde una mirada de diversidad sexual y derechos humanos.

Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a saber que pueden manifestarse sexualmente de distintas maneras y que no hay solo dos caminos posibles. La idea es incluir a todos y que ninguno de ellos se sienta discriminado por sentir o percibir de una forma diferente.

Dentro de la comunidad trans, existe la Secretaría de infancias y adolescencias trans y sus familias. Que busca que tanto los jóvenes como sus familias tengan un espacio en el cual informarse, capacitarse y acompañarse entre todos para que con el tiempo vaya disminuyendo la discriminación y el bullying, no solo por parte de sus pares y gente del exterior, sino también para fomentar la aceptación desde la familia.

 

Lxs que ya no están

En 2016, los casos de travesticidios fueron once. En lo que va de 2017, ya son diez los casos confirmados de crímenes de odio contra travestis. A continuación la lista de lxs asesinadxs:

 


* Lucia Caracciolo estudió periodismo general en TEA y actualmente trabaja para la web barrial soydeurquiza.com. Se especializa en política y sociedad con el objetivo de entender un poco más el mundo que hoy nos rodea.

Agustina Amed se recibió de periodista en TEA y estudia ingeniería en sistemas en UTN. Se especializa en periodismo de investigación, tecnología e innovación. Actualmente es redactora en el sitio web ElLadoG.com.ar.

Sabrina Macri se recibió de periodista en TEA este año y estudió Comunicación Social en la UBA. Escribe sobre series en Otros Cines TV y en la Revista Cine Fantástico y Bizarro. Algunos de sus textos fueron destacados en Comunidad Anfibia, el blog de Revista Anfibia.

 

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