Multiplicarse

Por Victoria Castro

 

Frente a la Catedral de San Miguel de Tucumán se realizó la performance “Trescientas” en repudio a la violencia hacia las mujeres y la persecución de las
integrantes de la agrupación Socorro Rosa.

 

Decenas de mujeres vestidas de blanco marchan impávidas hacia la catedral con una

mordaza roja que les cubre las bocas. Se concentran frente al edificio religioso, se

recuestan en el piso y siguen en silencio. Sus vestimentas impolutas exhiben manchones

rojos que brotan de cada entrepierna. Sus siluetas se multiplican y son remarcadas al ras

de los femicidios y las muertes por aborto clandestino que acaban con trescientas mujeres

por año en Argentina. Los pañuelos son librados al abrazo colectivo y al grito de “¡Ni una

menos, vivas nos queremos!”.

 

Así se llevó a cabo en San Miguel de Tucumán la performance “Trescientas”, la acción

masiva organizada conjuntamente por artistas de diversas disciplinas, estudiantes,

espacios culturales y medios de comunicación independientes para denunciar las

múltiples violencias y la persecución a la que es sometido el movimiento de mujeres en la

provincia.

 

La actividad se realizó el pasado 23 de marzo frente a la Casa de Gobierno y la Catedral

tucumanas “en el marco de la Campaña Fotográfica en Contra de la Violencia hacia las

Mujeres y comunidad LGTTBIQ, a favor de la Libertad de Expresión y en Solidaridad con

las compañeras de Socorro Rosa”, tal como anuncia el comunicado de prensa oficial del

movimiento.

 

Semanas atrás, la intervención artística del 8M que desató la polémica consistió en una

representación de una virgen que abortaba al patriarcado y la heterosexualidad obligatoria

frente a la Catedral local en un contexto claramente alentador que logró reunir a 15 mil

tucumanas en lucha. Rápidamente este hecho causó, una vez más, las reacciones de la

Iglesia Católica y de los sectores más conservadores.

 

Las activistas que hicieron carne la performance el día del paro internacional de mujeres –

pertenecientes a la red Socorro Rosa Tucumán- fueron fotografiadas e identificadas en

las redes sociales conformando así una violenta acción persecutoria hacia el movimiento

de mujeres y sus modos de hacer protesta. “Se vieron declaraciones dignas del medioevo

en las redes sociales donde se pedía la cabeza de las socorristas, su empalamiento, su

castigo con hierros ardientes todo matizado con los insultos más violentos que se te

puedan ocurrir”, reconstruye Lucía Galindez, una de las artistas organizadoras de

“Trescientas”.

 

Las amenazas y agravios fueron legitimados por el mismo arzobispo de Tucumán, Alfredo

Zecca quien minimizó los femicidios aduciendo que “también se mueren hombres” y hasta

sentenció, en referencia a la teatralización de la virgen abortando, que “Lo que no voy a

permitir es que se utilice eso que es legítimo para hacer ataques a la Iglesia, pedir cosas

que son delito, como el aborto, o cometer sacrilegios”.

 

Es por esto que ante la violencia, las amenazas y la persecución sistematizadas en una

provincia en la que Belén fue absuelta recién esta semana, luego de haber estado

injustamente privada de su libertad casi 900 días, “Trescientas” se pronuncia

multiplicando los cuerpos en denuncia y reivindicación. Porque no es coherente que

incomode una representación de una mujer abortando frente a la catedral y que se pase

por alto a las cientas de mujeres reales que mueren por aborto clandestino y otras

violencias machistas cada año en Argentina.

 

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