Periodismo de taquito. La mujer en el periodismo deportivo

Por Victoria Scarione Avellaneda

 

El principal motivo que guió la elección del tema de este trabajo fue la pasión personal por los deportes y la constatación de la escasa presencia de mujeres en el mundo deportivo. Si bien es cierto que existen mujeres que participan en las diversas disciplinas deportivas, así como también presentando la sección de deportes en los diversos medios de comunicación, desde un punto de vista más crítico, es posible notar cómo el trato que se da a las mujeres (ya sean deportistas o presentadoras de deportes) es sumamente sexista, haciendo hincapié de manera constante en su belleza, o falta de ella, y no en sus capacidades profesionales.

Además, generalmente se presenta a la mujer desde un lugar que busca satisfacer las necesidades o expectativas de lxs espectadorxs, ya que es usual que aparezca una mujer joven y con buena apariencia física, de pie y tratando temas pocos importantes o transmitiendo lo que lxs espectadorxs opinan en las redes sociales.

Por otro lado, a pesar de transitar ya en el siglo XXI, y con sociedades (supuestamente) avanzadas, sigue existiendo muy arraigadamente el machismo y la discriminación hacia la mujer en todos los ámbitos, pero sobre todo en el campo del periodismo deportivo, que ha sido históricamente territorio de hombres.

Los medios de comunicación contribuyen a la perpetuación de las formas jerárquicas de las diferencias de género a través de los intereses que predominan en el capitalismo y el patriarcado. Estos intereses, basados en la lógica de la máxima ganancia y el hombre económico, han defendido la dominación del cuerpo femenino mientras ello ha producido beneficios. Estos medios juegan cotidianamente en sus mensajes con discursos sexistas, segregacionistas, y discriminatorios.

A continuación, se analizará desde una perspectiva de género, cómo el deporte se constituye como un ámbito de masculinidad, donde la presencia de lo femenino es rechazada e inclusive oprimida. A partir de esta caracterización, se presenta el problema que supone esta lógica en la representación del deporte en los medios, al generar una desigualdad en la cobertura periodística. Esta desigualdad trasciende el ámbito de la organización periodística como único factor, por lo que se plantearán también las condiciones a las que se enfrentan las mujeres que logran acceder al ejercicio del periodismo deportivo (tanto desde lo académico como desde lo laboral).

El objetivo final, es mostrar que a pesar de que tradicionalmente los deportes han estado ligados inexorablemente al dominio masculino, la creciente presencia de las periodistas deportivas constituye una práctica discursiva desde la cual se considera posible transgredir y transformar el orden del género en la comunicación.

Mujer y deporte

Los estereotipos marcan los comportamientos de las personas limitando su libertad y espontaneidad; a su vez asocian a cada sexo una serie de rasgos que los identifican, relacionando, generalmente, lo masculino con la competitividad, la agresividad y la independencia, y lo femenino con la sumisión, el orden y la pasividad.

Para profundizar en las dicotomías que se plantean al momento de hablar sobre estereotipos culturales de lo femenino y lo masculino, se retoma el análisis que hace Diana Maffia (2013), quien establece:

Lo masculino Lo femenino
Objetivo Subjetivo
Universal Particular
Racional Emocional
Abstracto Concreto
Público Privado
Hechos Valores
Mente Cuerpo
Literal Metafórico

Uno de los estereotipos más resistentes a cambios es el de considerar que hay deportes más apropiados para las mujeres y otros que lo son para los hombres. El deporte en sí, ha sido considerado por años como una práctica natural y propia del sexo masculino por tratarse de un espacio donde simbólicamente se expresan los rasgos que hacen al “verdadero hombre”. Lo femenino, por ende, lo emocional, las obligaciones familiares y reproductoras, se vuelven incompatibles con la característica naturaleza del deporte; pudiendo entonces hablar de una contradicción casi biológica entre las mujeres y el deporte, con la excepción de algunas prácticas deportivas. La mujer, su cuerpo, y las actividades que podía desarrollar han tenido un tratamiento generalmente sexista en la sociedad occidental y en su modelo en relación con la práctica deportiva. Por otro lado, el estereotipo masculino, se identifica socialmente con la productividad, de la que se derivan conceptos como funcionalidad, resistencia, fortaleza física, desarrollo muscular, aspecto atlético.

Ya los pueblos primitivos utilizaban las actividades físicas y los juegos corporales para mostrar posiciones y valores de los hombres y de las mujeres frente a funciones personales y sociales que ya estaban diferenciadas: productividad y reproductividad. Los hombres exhibían su fortaleza y sus habilidades para la caza y la defensa del territorio y de la prole, mientras que las mujeres destacaban su belleza y mostraban sus mejores atuendos para atraer a aquellos que consideraban más fuertes, más sanos y más preparados (Alfaro, 2008).

El rol de los medios de comunicación no es, ni ha sido, ingenuo. Tienden a reforzar estas ideas a través de distintos mecanismos que invisibilizan a la mujer deportista o, cuando la muestran, lo hacen bajo ciertos condicionantes que implican la subordinación con respecto al deporte masculino. Mientras que los hombres deportistas son motivo de noticia en cualquier circunstancia, las mujeres aparecen con mayor frecuencia cuando se trata de enfatizar algún aspecto extradeportivo de interés humano o bien cuando ganan un torneo de gran relevancia[1].

En un año 2016 que fue marcado por el deporte, a través de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, es posible observar esta gran diferencia en la práctica en el trato a la mujer deportista, como a la mujer periodista deportiva (ya sea desde su rol de conductora, comentarista, o voz en off) en la cobertura que llevaron a cabo los medios de comunicación, especialmente la TV.

Remontando el análisis a los primeros Juegos que se realizaron en Atenas en 1896, las mujeres estaban allí totalmente ausentes. En los del año 1900, su representación sería el 2% del total de los atletas, participando de aquellas disciplinas que eran consideradas acordes a la naturaleza femenina, como el golf y el tenis. Más de 100 años después, se llamaría los “Juegos de las Mujeres” a los Juegos de Londres de 2012, por el récord de participación femenina y por haber sido la primera vez que las mujeres compitieron en todas las categorías. Sin embargo, la igualdad de género en los Juegos Olímpicos seguiría siendo un desafío: la participación femenina no garantizó que no fueran estereotipadas, percibidas como objetos deseables con atención en su vestimenta, desvalorizadas por la prensa, por los organizadores y por la publicidad inclusive en deportes en los que lograron mayor cantidad de medallas que sus colegas masculinos, o retribuidas con menores montos salariales o de financiación, entre otras manifestaciones del problema (Un Pastiche, 2016).

Dos organizaciones de comunicación Género y trabajo y Un Pastiche, dirigidas por mujeres, llevaron a cabo una radiografía sobre la desigualdad de género en la participación de las mujeres en los Juegos Olímpicos 2016. A continuación se muestran algunos resultados provisorios:

Fuente: Agencia Latinoamericana y caribeña de comunicación. “Los juegos olímpicos bajo la lupa de género” (http://alc-noticias.net/es/2016/08/09/los-juegos-olimpicos-bajo-la-lupa-de-genero/)

 

 

De las notas relevadas, en aquellas sobre varones el 80% refirieron a los deportistas; un 14% sobre otros temas (políticos, responsables del Comité Olímpico Internacional); y, 5% sobre los casos de doping. Respecto a las notas sobre mujeres, 57% se refirieron a las deportistas; un 16% sobre otros temas (políticos, prostitución); 16% sobre los casos de doping; y un 11% sobre su atractivo físico. En síntesis, la representación de las mujeres en los medios en los Juegos Olímpicos 2016, fue menor que su participación como atletas en sí mismas. Además, si se tiene en cuenta que de las notas sobre los casos de doping de las mujeres hacían hincapié en “las bellezas” que no participarían de los Juegos[2], se tiene que casi un 27% del total de las notas de mujeres resaltan el atractivo físico por sobre el desempeño de las deportistas.

En Argentina, haciendo un análisis rápido de la observación y seguimiento personal de los medios, el único canal televisivo que contaba con una co-conducción hombre-mujer, era la TV Pública, el resto era dominado por hombres. Asimismo, en los distintos canales deportivos que cubrían los diversos eventos, había una marcada diferencia en cuanto a la relación sexo del deportista-sexo del periodista/comentarista; es decir, cuando se transmitían deportes donde participaban mujeres, la dupla televisiva (generalmente a través de voces en off) era hombre (conductor) – mujer (comentarista), con algunas excepciones (como el voleyball y disciplinas de combate). En cambio, cuando la disciplina era de hombres, la dupla se volvía hombre-hombre. Cabe preguntarse aquí si, por ejemplo, Luciana Aimar (con múltiples premios y reconocimientos en el hockey mundial) no hubiese estado capacitada, o “a la altura” para comentar los partidos de hockey masculino.

Mujer y periodismo deportivo, ¿dónde están las mujeres?

En primer lugar, es de destacar la escasez de mujeres periodistas especializadas en deporte. Como se mencionó previamente, su presencia generalmente se reduce a los deportes considerados femeninos (como la gimnasia artística) y a los pequeños bloques informativos, en las revistas especializadas y de ocio, dedicados a mantenerse en forma (fitness, dietas, nutrición).

Los medios de noticias, son una de las principales fuentes de información y una de las más importantes en lo que se refiere a la difusión de ideas e información para la mayor parte de las personas en el mundo. Es un elemento clave del espacio público y privado donde las personas, las naciones y las sociedades viven. Importa quién y qué aparece en las noticias, además de la forma en cómo se presenta a las personas y los eventos. De igual importancia es quién queda fuera o qué deja de cubrirse, aquello que se invisibiliza. En todo el mundo, la desigualdad de género que se encuentra en la base cultural, así como la discriminación contra las mujeres se refuerzan en los medios de comunicación (GMMP 2015).

Si bien es cierto que en muchas emisoras de radio, por ejemplo, empiezan a oírse voces femeninas hablando de fútbol, en los espacios deportivos de los fines de semana, no es menos cierto que no aparecen en los principales programas deportivos. Aún hoy, muchas mujeres en los medios son más convocadas para hablar desde un lugar del desconocimiento y opinión, como testigos o desde la experiencia personal, más que desde su rol de profesionales, y analistas de la realidad. En la mayoría de las noticias se refuerzan los estereotipos, sobre todo con temas como política, gobierno, crimen y violencia, espectáculos y economía. Las mujeres tienen una menor representación que los hombres como periodistas en todos sus roles, e inclusive es menor cuando se trata de enviadxs especiales. Asimismo, podría decirse que la representación de las mujeres periodistas es ligeramente más favorable en la cadena pública[3] que en las privadas.

Siguiendo los datos de ONU Mujeres, “un proyecto de investigación en el que participaron más de 100 países, reveló que el 46 por ciento de las noticias, tanto en medios impresos como en la televisión, promueven los estereotipos de género. Solamente el 6 por ciento hace hincapié en la igualdad de género. Fuera del plató, y según otro estudio mundial que abarca 522 organizaciones de medios de noticias, los hombres todavía ocupan el 73 por ciento de los altos cargos directivos en el sector de los medios de comunicación”. Asimismo, una característica constante en los medios, es que a las mujeres no solo se les exige ser buenas profesionalmente, estar preparadas (y se les deja pasar menos errores), sino que deben cumplir unos estándares estéticos que, en ningún país, deben cumplir sus colegas masculinos[4].

Muchos hombres consideran que no existe ningún tipo de discriminación hacia las mujeres en el ámbito deportivo; aseguran, además, que las oportunidades para hombres y mujeres en casi todos los ámbitos son iguales, a excepciones de algunos países pero sólo por temas culturales. La realidad es que al momento de adentrarse en cuestiones salariales, o de puestos de poder, o de toma de decisiones, las diferencias son claras, y la metáfora del techo de cristal se hace realidad. Las mujeres no ganan lo mismo por igual puesto de trabajo, se enfrentan a mayores niveles de exigencia y a pruebas constantes de sus conocimientos, no se le da lugar a la posibilidad de que progresen dentro de su trabajo, o se ponen excusas como que “la mujer al no jugarlo, no palparlo desde muy pequeña, salvo algunas excepciones, pierde un poco el comiendo de la profesión y en algún momento eso se nota al aire”[5].

 

Fuente: ONU Mujeres (http://beijing20.unwomen.org/es/infographic/media)

Las mujeres se encuentran en una posición de desigualdad respecto de los hombres en relación con los cargos que ocupan, situaciones de acoso sexual, las posibilidades de ascenso, los salarios, las aéreas de trabajo, la consideración por parte de directivos y compañeros, y la confianza que en ellas se deposita para ocupar puestos de mayor poder. Aquellas que logran formar parte de este terreno se enfrentan a muchas barreras que dificultan e incluso impiden su desarrollo en la industria de los medios, como las mencionadas previamente, lo cual provoca que las periodistas, a pesar de sus aportes y su experiencia, difícilmente alcancen puestos de decisión.

Al igual que en las canchas y pistas, las periodistas deportivas han conquistado diversos espacios a lo largo de las últimas décadas, y aunque siguen en desventaja, el número de mujeres que trabajan en esta área continua en aumento. De todas formas, se enfrentan a diversos obstáculos tal como se mencionó antes, y están más expuestas que sus pares varones. Las periodistas deportivas son examinadas en cada una de sus actuaciones, siempre en comparación con el hombre. Éstos pueden pronunciar mal un nombre o dar algún dato equivocado; las mujeres no pueden cometer semejantes errores pues las consecuencias de sus faltas son magnificadas, a punto tal que sirve como argumento para el desprestigio colectivo y la desvalorización del género.

Otro factor discriminatorio refiere a que los puestos de decisión están ocupados casi en su mayoría por hombres, y por lo tanto se dificulta que las mujeres puedan incidir en los procesos de producción de los mensajes que llegan al público. Este desparejo predominio genera que los contenidos deportivos se desplieguen en un escenario diseñado para el género masculino: las voces femeninas quedan relegadas, a menos que en su práctica adopten la lógica dominante.

La periodista deportiva en Rosario

La ciudad de Rosario cuenta con tres instituciones para estudiar la carrera de periodismo deportivo: IESERCH, Isef 11, y TEA Rosario. La primera y la última son privadas, mientras que el Isef 11 es público. En las tres, la carrera se define como una tecnicatura superior, por lo que no alcanza el nivel de grado.

Por cuestiones de privacidad en los datos, y de políticas de cada institución, no fue posible acceder a datos que reflejaran la distribución de los sexos en el ingreso y egreso a la carrera. De todas formas, haciendo un sondeo y mediante preguntas a alumnxs y personal de los diversos lugares, se estima que en los últimos 5 años, el número de mujeres que estudian periodismo deportivo se ha sostenido e inclusive incrementado.

En cuanto a los motivos de elección de la carrera, las mujeres consultadas[6] ponen en primer lugar el amor al deporte (especialmente el fútbol), ya sea porque habían practicado diversas disciplinas deportivas a lo largo de su vida, o porque sus familiares (varones) “se lo contagiaron”. Asimismo, por considerarla como una posible salida laboral, independientemente de las posibles dificultades con que podrían encontrarse en el camino, muchas veces impuestas por sus pares varones. Por otro lado, destacaron que la proporción de hombres y mujeres en las clases era bastante igualitaria en los primeros años, mientras que en los últimos se vuelve más despareja, prevaleciendo los hombres. Respecto de los motivos de abandono, comentaron que serían por cuestiones personales, o porque no “les llenó”, y descartaron que hayan sido por cuestiones de machismo explícito[7].

En cuanto a lxs profesionalxs del periodismo deportivo en Rosario, las entrevistadas confirman que alcanzan sólo entre un 15 y un 20% del total. Por tanto, la mujer tiene una menor participación como comunicadora de deportes. Asimismo, destacan que no se han encontrado con grandes dificultades a la hora de insertarse laboralmente, y que su condición de mujeres no les ha dificultado las posibilidades de búsquedas laborales. Restan importancia al trato que reciben en las canchas (principalmente, el trabajo inicial de lxs reporterxs es cubrir los partidos de fútbol al costado de la cancha), y al trato que reciben de sus pares. Manifiestan que si las mujeres no llegan es en realidad “porque no se animan”, “porque no se preparan lo suficiente”; pero a la vez, reconocen que para un mismo puesto disponible es elegido un varón, o que ellos ganan más que ellas (a igual puesto, e igual cantidad de horas trabajadas), y que los niveles de exigencia son mucho más elevados cuando se trata de una mujer hablando de deportes. De hecho, deben estar constantemente en formación para, de alguna forma, demostrar que están lo suficientemente capacitadas para estas tareas[8].

Respecto de la aparición de las mujeres periodistas en los medios, los datos analizados por el “Proyecto de Monitoreo Global de Medios” del año 2015 para Argentina, muestran que de 460 noticias analizadas, sólo el 28% son mujeres las que son reporteras o conductoras, y el resto sus pares hombres.

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propia en base a “Proyecto de Monitoreo Global de Medios” (2015)

En cuanto a la participación de las mujeres según el medio, de las 204 noticias analizadas se tiene que el 26% aparecen en la prensa escrita, el 35% en la radio, y el 39% restante en la TV.

En síntesis, a nivel nacional se destaca y se refuerza el problema de los estereotipos sobre la mujer y desigualdad de acceso y participación de la mujer en todos los sistemas de comunicación, especialmente en los medios de difusión como son la radio, los diarios y la TV. Por lo tanto, en nuestro país, el mundo de las noticias continúa siendo un mundo masculino.

En la ciudad de Rosario, se llevó a cabo un análisis más reducido teniendo en cuenta los principales medios de comunicación, básicamente por audiencia. En radio, se hizo el seguimiento de la programación de “Radio La red”; en TV, se siguieron los principales noticieros del horario del mediodía, “De12a14” y “Canal 5: Primera Edición”, así como los tres programas más relevantes en deporte de la ciudad, “Lepra TV”, “Pasión Canaya”, “Contraseña Fútbol”; finalmente, en prensa escrita, se consideró “La Capital” y diario “El Ciudadano y la gente”.

En cuanto a “Radio La Red”, se relevaron los diversos programas que van de lunes a viernes, entre las 12 hs y las 23 hs (incluyendo los días sábados entre las 12.30 hs a 14 hs). Son 7 los programas que abarcan esta franja horaria, cada uno con una duración aproximada de 2 hs. Sólo uno posee una conductora femenina, que es la misma que conduce el programa televisivo de “Contraseña Fútbol”. ¿No hay en Rosario más mujeres que estén calificadas para hablar de deportes? ¿Es realmente, como postularon algunas entrevistadas, una cuestión de que a la mujer no le interesa alcanzar estos puestos? ¿O es en realidad un claro ejemplo de segregación tanto a nivel horizontal como vertical?

La TV muestra una relación también muy desigual para la mujer. En los dos noticieros que se analizaron, ellas son parte de la dupla que lleva a cabo la conducción del programa e interactúan constantemente con el resto del staff, pero a la hora de opinar, ellas sólo saben de espectáculos. Del resto mejor que no opinen. Quienes hablan de deportes son hombres, y sus suplentes, también son hombres.

“Contraseña Fútbol” es el único programa deportivo en la TV rosarina (se transmite por Canal 5) que cuenta con la conducción de una mujer. El resto de su panel está compuesto por hombres, quienes son los que llevan adelante los debates. La otra mujer del programa está encargada de algunas notas en el exterior, o de seguir los comentarios en las redes sociales. “Lepra TV” y “Pasión Canaya” son dos programas que van por cable. Ambos tienen una duración aproximada de entre media hora y cincuenta minutos. En ambos, los auspiciantes (todos de firmas de menor renombre que aquellos de los programas comentados anteriormente) ocupan casi 15 minutos del total de la transmisión. “Lepra TV” posee un staff de 5 personas, donde 2 de ellxs son mujeres. Aquí ellas tienen gran protagonismo, pues no sólo una conforma la dupla conductora, sino también son las que llevan adelante las notas a lxs deportistas, y cubren los partidos. En “Pasión Canaya”, en cambio, la mujer ocupa sólo un lugar en la co-conducción del programa, el resto de quienes participan en la composición del programa son hombres.

Fuente: Elaboración propia.

 

Finalmente, en la prensa escrita, es de destacar que en la sección de deportes de ambos diarios no fue posible encontrar una nota que esté firmada por una mujer. Quedará como un misterio el saber si aquellas que no cuentan con firmas son realizadas por hombres o mujeres. Asimismo, todas las notas hablan sobre el desempeño de los hombres en las distintas disciplinas deportivas practicadas en la ciudad, o a nivel nacional. Rosario cuenta con una liga de fútbol femenino muy importante, y que ha crecido notablemente en los últimos años. No se hace en ningún momento un comentario sobre esto, dejando de lado así la pluralidad social que compone al conjunto de la ciudadanía.

Para el año 2012, Lovato, estimaba que las mujeres rosarinas solo constituían el 22% de lxs periodistas en los medios locales, y que en redacción también conformaban una porción minoritaria de un 29%. Asimismo, postulaba que “únicamente el 6% de las mujeres accede a puestos de jerarquía en las redacciones. Los puestos de jefe de redacción, jefe de sección y director de contenidos en cada área son ocupados, casi en su totalidad, por varones” (Lovato, 2012). Además, de la observación de la distribución de género en la producción de las diferentes secciones temáticas de la prensa escrita rosarina, encontró cierta equidad en aquellas secciones que concentraran temas policiales y locales; mientras que temáticas como economía, política y espectáculos mostraban una marcada presencia masculina. ¿Y la sección de deportes? Ocupadas por periodistas varones en cifras cercanas al 100%.

El hecho de que el hombre prevalezca como profesional de la información en todos sus roles (conducción, voz en off, reportero, producción, etc.) refleja claramente cómo las diferencias sexuales se justifican no solo en la práctica, sino también en cualquier esfera del deporte, esto es, se reafirma que, genéricamente, el deporte es cosa de hombres.

Ante esta realidad, es menester crear modelos diversos incluyendo referentes deportivos femeninos en los que la mujer pueda sentirse identificada; solo de esta forma los medios estarán contribuyendo a dar pasos hacia la igualdad, de manera contraria, seguirán formando parte de ese entramado que refuerza la idea naturalizada de la superioridad del hombre sobre la mujer dentro del ámbito deportivo.

Reflexiones finales

En su vida cotidiana, la mujer debe hacer frente a numerosas barreras que impiden su completo desarrollo laboral e igualitario a su par hombre, desde el sexismo en el lenguaje utilizado para hacer referencia a las informaciones que refieren a las mujeres, como el conocido “techo de cristal” o el estereotipo común de la mujer como ama de casa, sin posibilidades de compaginar esto con su actividad laboral afuera de casa.

En sus orígenes, en el deporte moderno no era posible pensar a la mujer como parte de éste, y, de hecho, los hombres no toleraban siquiera su presencia. Así, a diferencia de lo masculino, la historia del deporte femenino comienza con las reivindicaciones de las mujeres por acceder al mismo. Sin embargo, aún hoy, cuando la presencia numérica de las mujeres en el deporte es elevada, éstas siguen siendo objeto de trato desigual, y de acciones discriminatorias.

Tradicionalmente, han sido los medios de comunicación quienes ponen la mirada en los eventos deportivos para darlos a conocer a la audiencia. Pero, un hecho a destacar es que el discurso de los medios no es inocente, pues refleja y es capaz de dirigir ideologías, tiene diversos objetivos tanto explícitos como implícitos, guarda intencionalidades. Son los mismos medios quienes colocan entre sus cronistas y reporterxs al sexo masculino primordialmente, dotándolo de un punto de vista parcial por este supuesto interés de los hombres por el deporte. Y aún cuando son mayoría las mujeres que se forman profesionalmente en el periodismo e ingresan en el mercado, el número de mujeres productoras, ejecutivas, redactoras-jefe y editoras es significativamente bajo.

En los medios rosarinos estudiados, las mujeres son claramente una minoría, y básicamente se las asocian a espacios en secciones temáticas consideradas “afines a los intereses de las mujeres”. Las asimetrías son notorias, particularmente en temas como economía y política, y es prácticamente inexistente la presencia de mujeres como periodistas en temas de deportes.

“La actividad deportiva de la región y el mundo parece una cuestión reservada casi exclusivamente a la esfera masculina. En cuanto al acceso a puestos de mayor jerarquía en la pirámide organizacional de los medios, el género femenino se encuentra en inferioridad de condiciones puesto que es muy minoritaria la presencia de mujeres en cargos de jefe de sección o dirección de contenidos. Así, pues, resulta evidente que el crecimiento histórico del empleo femenino en el periodismo no es equivalente a la reducción de las desigualdades entre géneros” (Lovato, 2012).

La Guía “Deporte y mujeres en los medios de comunicación. Sugerencias y recomendaciones” del Consejo Superior de Deportes de España, postula ciertas propuestas para la cobertura de mujeres deportistas en los medios de comunicación, entre las que se encuentran: darles visibilidad en los medios, combatir los estereotipos sobre la enemistad entre mujeres, evitar comentarios sobre sus relaciones familiares, no utilizar solo mujeres para mostrar cuestiones emotivas, entre otras[9].

De todas formas, pareciera que hoy el principal desafío en la práctica es sostener los espacios obtenidos y lograr la paridad en remuneración con los hombres, que ganan más en todos los ámbitos y el periodismo no es la excepción. Asimismo, es muy difícil pensar avances serios en paridad informativa cuando todavía existen numerosos reductos de desigualdad y exclusión tan notorios a la hora de configurar identidades y asignar roles como el existente en el ámbito de las noticias sobre deporte, en el que los criterios para seleccionar y jerarquizar contenidos siguen construyéndose desde una visión androcéntrica, como si fueran únicamente hombres quienes siguen, se interesan y consumen deportes.

Siguiendo a Katrine Marçal, “la mujer tiene que demostrar su valía en un mercado laboral que en esencia sigue configurado según las necesidades de los hombres. Adentrarse en un marco creado por los hombres y para los hombres; a partir de una realidad que excluye a las mujeres. Y esto crea problemas”. El día en que finalmente se reconozca este derecho de las mujeres dentro de los diversos ámbitos, y especialmente en el periodismo deportivo, el cual es el tema tratado en este trabajo, se tendrán mayores posibilidades de incidir en una representación del deporte que no privilegie de forma constante el dominio masculino.

 

 

Referencias

[1] Como el caso de Paula Pareto, ganadora de una medalla de oro en los Juegos de Río 2016, en la disciplina de yudo.

[2] http://www.vanguardia.com.mx/articulo/las-bellezas-femeninas-que-no-veremos-en-rio-2016

[3] Sobre todo desde la aparición de “Fútbol para Todos”, es posible escuchar algunas mujeres como comentaristas, o voces en off, durante los partidos de fútbol. De todas maneras, aquí debe analizarse de forma crítica el puesto que se le da a la mujer, es decir, se refuerza su rol de “opinóloga” sin dar lugar ni reconocer sus capacidades para dirigir una transmisión, o relato deportivo.

[4] La siguiente noticia es sumamente contradictoria. El autor de la nota, intenta describir las anécdotas y tabúes que han atravesado diversas periodistas deportivas, pero la titula como “Las chicas bellas del periodismo deportivo”, además, utiliza términos como “invasión” para referirse a la incorporación de la mujer al periodismo deportivo. http://www.infobae.com/2005/11/14/215383-las-chicas-bellas-del-periodismo-deportivo/

[5] http://www.periodismodeportivo.com/es_isped_deportivo_nota.php?p_codigo=1875&p_area=78&p_turno=1

[6] La información sobre apreciaciones personales de las consultadas, se hizo de manera informal y no a través de un modelo de entrevista específico.

[7] El hablar de “motivos personales” es relativo, debe ponerse en duda cuánto es lo que realmente conocen las entrevistadas, así como también cuánto es lo que las afectadas realmente manifestaron.

[8] http://www.lacapital.com.ar/coscarelli-en-la-argentina-somos-todos-tecnicos-yo-soy-una-dt-mas-pero-titulo-n1305663.html Carolina Coscarelli fue una de las entrevistadas. Es Comunicadora Social, y hace años conduce “Contraseña Fútbol”. Su panel está compuesto por hombres, y son quienes tienen la palabra autorizada para hablar de fútbol. Los premios que ha recibido han sido todos por su otro programa, “Sobran los Motivos”, de interés general.

[9] Resumen disponible en: https://unpastiche.org/comunicacion-no-sexista/deportes/

Bibliografía

  • Alfaro, E. (2008). “Mujer joven y deporte”. Revista de Estudios de Juventud. España. Disponible en: http://www.injuve.es/sites/default/files/RJ83-09.pdf
  • Calvo Ortega, E.; Gutiérrez San Miguel, B. (2016): “La mujer deportista y periodista en los informativos deportivos de televisión. Un análisis comparativo con respecto a su homólogo masculino”. Revista Latina de Comunicación Social. España. Disponible en: http://www.revistalatinacs.org/071/paper/1143/63es.html
  • GMMP (2015). “¿Quién figura en las noticias?”. Proyecto de Monitoreo Global de Medios. Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC). Disponible en: http://cdn.agilitycms.com/who-makes-the-news/Imported/reports_2015/global/gmmp_global_report_es.pdf
  • Lovato, A. (2012). “Periodismo en clave de género. Hombres y mujeres en los medios de comunicación de Rosario”. En el marco de la compilación “Liderazgo y Empoderamiento femenino en las instituciones”. Editorial: Universidad Nacional de Rosario. Argentina
  • Loscertales, F., y Núñez, T. (2008). “La mirada de las mujeres en la sociedad de la información”. Visión Libros. España.
  • Marçal, K. (2016). “¿Quién le hacía la cena a Adam Smith?”. Editorial Debate. Argentina
  • Pedraza Bucio, C.I. (2012). “Mujeres en el periodismo deportivo: reflexiones para comprender la transgresión desde la práctica discursiva de las reporteras de deportes”. Revista Derecho a Comunicar. México. Disponible en: http://132.248.9.34/hevila/Derechoacomunicar/2012/no4/4.pdf
  • Rodríguez Enríquez, C. (2010). “Análisis Económico para la equidad: los aportes de la economía feminista”. Revista “Saberes” de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística. Disponible en:

http://www.saberes.fcecon.unr.edu.ar/index.php/revista/article/view/31/62

 

 

 

 

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