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¿Por qué les adolescentes argentinos tienen que auto-educarse? Un panorama de la educación sexual integral en la Argentina

Por Betiana Cáceres, Agustina Ordoqui, Camila Naveira (Nota publicada en el marco del proyecto Causas Comunes )

Ley ESI: breve repaso de su sanción e implementación
A 13 años de haber sido sancionada la Ley de Educación Sexual Integral  la evidencia tanto cuali como cuantitativa nos confirma que los escasos avances en su implementación, lejos de revertir las tendencias y dar solución a las problemáticas por las cuales fue aprobada, se han convertido en parte del problema.  

La Educación Sexual Integral (ESI) es el conjunto de actividades que se hacen en la escuela para que niñas, niños y adolescentes aprendan a conocer y respetar su propio cuerpo y su voluntad de forma autónoma, puedan asumir actitudes responsables respecto a su sexualidad y conozcan y respeten el derecho a la identidad, la no discriminación y el buen trato. 

Es lo que en Argentina dispone la ley 26.150 que instaló desde 2006 el derecho de niñes y adolescentes a la ESI y la obligatoriedad de las escuelas de garantizar ese derecho. El Congreso aprobó dicha Ley con un amplio consenso y desde entonces debería implementarse a través de los contenidos que se trabajan en las aulas, en el abordaje de problemas cotidianos y en la forma en que las instituciones educativas se organizan. Ese consenso en torno a la relevancia de la ESI se vio validado en 2008 con la firma de la Declaración Ministerial “Prevenir con Educación” por parte de ministros de educación y salud de 31 países. De este modo, se reconoció también  que la ESI es parte de la solución a la epidemia de VIH. 

En 2018 y frente a los limitados avances en la implementación de la ESI y los cambios sucedidos a nivel social y normativo en la Argentina desde la sanción de la ley, les responsables de educación reunidos en el Consejo Federal de Educación aprobaron la Resolución 340. La misma promueve acciones destinadas a asegurar la implementación tales como: capacitación docente, conformación de equipos especializados, evaluación de conocimientos de ESI en los concursos de ascenso y realización de jornadas de formación. Al mismo tiempo, la resolución refuerza la necesidad de abordar cinco ejes conceptuales que dan cuenta de la integralidad del enfoque y establece los núcleos de aprendizaje prioritarios sobre ESI para cada nivel.

De este modo, la implementación de la ESI no sólo es educar sobre el uso del preservativo para la  prevención de enfermedades y los métodos de anticoncepción, sino que tiene en cuenta otras situaciones que impactan hoy en la vida de les adolescentes: equidad de género, abusos, responsabilidad afectiva y respeto a la intimidad, orientación sexual, identidad de género, inicio sexual consensuado,  discriminación y hostigamiento en las escuelas. 

La evidencia confirma la efectividad de la ESI
La sanción de la ley de ESI en Argentina se inscribe en un contexto histórico de reconocimiento de problemas y formulación de soluciones en forma de derechos. Hace exactamente 25 años la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, celebrada en El Cairo en 1994, planteó la importancia y el compromiso de avanzar hacia una educación sexual integral con el fin de garantizar los derechos sexuales y reproductivos de la población mundial. La ESI es una herramienta fundamental para alcanzar algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, puntualmente los referidos a salud y bienestar, educación de calidad e igualdad de género.  Sin embargo, en América Latina, aquellos países que cuentan con una legislación concreta se pueden contar con los dedos de una mano: Costa Rica, Chile, Colombia, México y Uruguay. 

En estos años, la evidencia generada en torno a la educación sexual indica resultados positivos sobre la salud y la vida de las personas: la ESI funciona. UNESCO relevó estudios sobre programas de ESI de todo el mundo y concluyó que la evidencia disponible indica que la ESI no lleva al aumento de la actividad sexual, de las conductas sexuales de riesgo ni de las tasas de infección por el VIH o las infecciones de transmisión sexual (ITS). Por el contrario, las personas adquieren mayores conocimientos sobre sexualidad y derechos dentro de una relación, desarrollan actitudes positivas hacia la salud sexual y reproductiva y la equidad de género y generan mayor autoeficacia para manejar situaciones de riesgo. Asimismo, los países que implementaron ESI redujeron los niveles de embarazo adolescente e incrementaron el uso de anticonceptivos, en contraste con los nulos avances donde no se implementó.

En 2007 Uruguay comenzó a aplicar el Programa Nacional de Educación Sexual en los distintos niveles del sistema educativo. Desde entonces, nueve de cada diez estudiantes han recibido información vinculada a la educación sexual en su institución educativa.  Asimismo, el 90% de las personas jóvenes encuestadas declaró que había sido debidamente informada sobre la temática de la sexualidad y un 80% afirmó conocer el uso del preservativo, así como conocer sus derechos sexuales y reproductivos. No sorprende entonces que Uruguay sea uno de los países mejor posicionados en cuanto al uso de anticonceptivos con una tasa de cobertura del 79%.

Chile es otro caso destacable, durante el primera presidencia de Michelle Bachelet, en 2010, fue promulgada la Ley 20.418 que establece, entre otros puntos, la obligatoriedad de la educación sexual en la enseñanza media. A partir de entonces, el embarazo adolescente presenta una tendencia a la baja: en 2012, el Ministerio de Salud registraba 35.184 casos en menores de 19 años, para 2017 la cifra había caído a 17.242. 

La mejor nota se la lleva Costa Rica que en 2012 adoptó un programa nacional sobre sexualidad y registra la menor tasa de embarazo adolescente de Centroamérica: 59 casos cada 1000, cuando el promedio regional es de 69 casos (en base a un informe de la Organización Panamericana de la Salud). 

¿En qué situación se encuentra Argentina respecto del cumplimiento de la Ley de ESI?

En el año 1993 la Ley Federal de Educación estableció que el Estado nacional se ocupa de fijar los lineamientos de la política educativa pero que son las 24 jurisdicciones subnacionales las encargadas de implementar los sistemas educativos en cada provincia. Esta forma de organización permanecía vigente cuando tuvo lugar la sanción, en 2006, de la nueva Ley de Educación Nacional. En este contexto, si bien contar con una Ley Nacional de Educación Sexual Integral es valioso e importante, no resulta suficiente para garantizarla ya que para asegurar que la ley se cumpla y que los niños, niñas y adolescentes de nuestro país puedan gozar de su derecho a recibir ESI es necesario que cada jurisdicción tenga su propia normativa, políticas y programas que garanticen ese derecho. 

Así es que luego de 13 años de sancionada la ley son sólo 16 las provincias que cuentan con leyes de ESI propias o que han adherido a la ley nacional: Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, CABA, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Misiones, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Santa Fe, San Juan y San Luis. 

Formosa, Mendoza y Jujuy no cuentan con ley provincial pero sí con resoluciones ministeriales de ESI. A su vez, Córdoba cuenta con un memorando interno que habilita una comisión inter-programática y la creación de un programa de ESI. Mientras que La Rioja, Salta, Santiago del Estero, Tierra del Fuego y Tucumán no cuentan con ninguna normativa sobre ESI.

Además de las normativas, políticas y programas que aseguren la implementación de la ESI, otra pata clave es el monitoreo y la evaluación. Contamos con dos evaluaciones que son parte del Programa Nacional de ESI y un estudio de buenas prácticas pedagógicas que dan cuenta de la relevancia e impacto positivo que tienen las capacitaciones sobre ESI para docentes. En cuanto al monitoreo, según fuentes del programa mencionado, desde 2018 y a partir de un acuerdo alcanzado en el Consejo Federal de Educación, las escuelas de todas las provincias y de la Ciudad de Buenos Aires registran el trabajo realizado en torno a ESI en una ficha con la que reportan al Ministerio Nacional. 

Finalmente, la evaluación Aprender  también permite dar cuenta del grado de implementación de la ley, no sólo desde la perspectiva de los equipos docentes sino también de les estudiantes. Aprender es un censo educativo que se implementa desde 2016 a nivel nacional y que tiene por objetivo obtener datos y diagnósticos con el fin de implementar mejoras en el sistema de educación del país.  Al observar los resultados del informe de la evaluación 2017 llama la atención que ante la pregunta ¿Consideran que hay temas que la escuela debería abordar/enseñar y no lo hace?”,  el 70% de les alumnes de 5to y 6to año de secundaria de las 5 regiones del país responde que sí. Y al consultarles sobre qué temas quisieran recibir información, la mayoría responde sobre «educación sexual» y en segundo lugar aparece «violencia de género y otros tipos de violencia». 

Fuente: Reporte Aprender 2017 Región Centro Nivel Secundario. 

En los censos Aprender de 2016 y 2017 no se habían incluido preguntas específicas sobre contenidos vinculados a la educación sexual pero se puede inferir que estas respuestas obtenidas en 2017 llamaron la atención y propiciaron que en la evaluación 2018 el Ministerio de Educación decidiera incorporar una sección de preguntas dedicada específicamente a la ESI. La evaluación Aprender 2018 se realizó sólo en el nivel primario (6to año), comprendió al 94,4% de las escuelas de todo el país (el 82% de gestión estatal) y al 78,7% de les estudiantes de 6° año. 

Según el reporte oficial, las conclusiones en torno a la implementación de la ESI no son muy alentadoras: “en 6° año, según Aprender 2018, se trabajan principalmente en el aula contenidos relativos al cuidado del cuerpo, el buen trato, la no discriminación y los derechos. Los temas relacionados con el embarazo y los métodos de prevención del embarazo y enfermedades de transmisión sexual, son los menos abordados según la mirada de estudiantes y docentes» (Reporte Nacional Aprender 2018). 

Fuente: Reporte Aprender 2018, 6to año, Nacional. 

También llaman la atención las respuestas dadas por los propios docentes: sólo 2 de cada 10 docentes indican haber abordado «nuevas formas de masculinidad y femineidad en el marco de la equidad de género» y «métodos anticonceptivos» en la clase de 6° año, y sólo 3 de cada 10 docentes mencionan que en el último año han trabajado contenidos como “el embarazo”, “la prevención de enfermedades de transmisión sexual” y “la prevención del acoso sexual virtual a menores de edad” (Reporte Nacional Aprender 2018). 

La situación en palabras de les adolescentes
Si bien contábamos con los datos ya mencionados, nos parecía importante acceder en forma directa al testimonio de les adolescentes para poder entender mejor esta situación. Convocamos entonces a estudiantes de escuelas públicas entre 13 y 18 años de distintos puntos del país y les hicimos algunas preguntas. 

Cuando les consultamos si conocían la ley o algo relacionado a la ESI la mayoría respondió que sí pero ninguna respuesta daba cuenta de un conocimiento completo ni de una instancia de educación formal, sino que se trata de un tema del cual ¨se enteran¨ o ¨escuchan¨ casi accidentalmente y muches mencionan haberse enterado a través de pares y de redes sociales. 

¨Sí, en mi casa y en la escuela pero con activistas por los derechos de las mujeres y lgbtiq+. Son cosas que hablamos en el centro de estudiantes o con compañeres¨. 16 años, Santa Fe

Les estudiantes que afirmaron haber escuchado sobre ESI en sus escuelas aclaran que fue de forma extra-curricular o en espacios organizados por sus pares o porque une docente en particular les habló del tema. La percepción generalizada es que ni la escuela ni el cuerpo docente cuentan con información suficiente y que la transmisión de los contenidos relacionados a ESI no se impartía de manera sistematizada ni con una periodicidad regular. Se mencionan talleres esporádicos o eventos organizados por los mismos estudiantes. 

¨Casi nunca, solo tuve algunas clases sobre anticoncepción pero no va más allá de eso. Solo hay algunos profesores que remarcan el tema cada tanto pero no es algo que tratemos con frecuencia¨ 16 años, CABA

¨En mi escuela dan los contenidos pero no en la cantidad que nosotros creemos que es necesario. Nos dan una vez al año que son 40 minutos, que bueno, tendría que ser más, así podemos aprender más sobre eso¨ 17 años, Río Negro

En relación a si en sus escuelas habían tratado el tema de la perspectiva de género la mayoría responde que no y en los casos en que sí, mencionan que lo trataron muy pocas veces y de manera superficial. Además, en varios casos se menciona que el abordaje fue desde un enfoque biológico y no desde lo que implica considerarlo como una construcción cultural. 

¨Solo esa semana y nosotrxs como centro de estudiantes creamos una comisión de género, porque lo veíamos necesario, pero asistía el que quería a las charlas, y eran siempre las mismas personas¨ 16 años, Salta

¨En nuestra escuela no nos hacen la diferencia entre sexo y género, no nos hablan de eso, lo toman como si fuera lo mismo y no nos especifican que cada uno es una cosa diferente¨ 17 años, Río Negro

Respecto a si reciben educación o información relacionada a violencia de género y cómo evitar y/o denunciar abusos, respondieron de la misma manera: poco y nada. Y agregaron que sienten que cuando se dan situaciones de ese tipo las autoridades tratan de ocultarlo o no saben cómo abordarlo y que sienten que las charlas siempre llegan luego de que las cosas ya pasaron. 

¨No lo hablan en la escuela, lo hablamos más entre grupos de amigos, saber cada uno y si alguno de nuestros amigos está mal y está haciendo algo así, tener en cuenta nosotros el ir y decirle, che pará. Pero no sólo amigos, cualquier persona que veamos haciendo algo así. Pero en la escuela no nos han dicho algo así, es más entre amigos¨. 17 años, Río Negro.

¨No, sin embargo hubo muchos casos de abusos sexuales en el colegio que hasta las propias autoridades encubren. Entre nosotros si hacemos charlas y logramos que haya un aula para denuncias pero es un problema tratado secundariamente¨. 16 años, CABA

Por último, se les preguntó qué significaba para elles la educación sexual, qué sentían que necesitaban saber al respecto y por qué. Unánimemente la sensación es de abandono e indiferencia de parte de las instituciones. Se enfrentan a situaciones y problemáticas nuevas cada vez con mayor frecuencia y no les da lo mismo saber o no saber sobre estos temas; quieren recibir información y contar con herramientas para poder abordar y enfrentar estas situaciones por las que ya han pasado o están pasando, ellxs y/o sus amigxs. 

¨Sobre abuso sexual jamás, por más que haya habido varias situaciones de abuso entre alumnxs del colegio. Pibes de 4/5to abusando de chicas, terrible. Lo peor es que el tema no se trató jamás, en nuestro curso teníamos un abusador y mandaron a unas señoras de gabinete pero claramente no supieron cómo tratar el tema ya que cuando salió y todos empezaron a gritarse en el aula lo único que hicieron fue calmar la pelea cambiando de tema. Creo que hace falta más capacitación a docentes y miembros de la escuela, porque siento que hay personas que realmente quieren ayudar y enseñar sobre ESI pero no tienen los medios ni se sienten cómodos¨ 18 años, CABA

¨Para mi la educación sexual es entender la parte física y psicológica de la sexualidad de cada persona y aprender a respetar el derecho que tenemos de decidir sobre nuestra propia sexualidad. Me gustaría que nos enseñen más sobre consentimiento y el respeto de un “no”, sobre perspectiva de género y que haya espacios en las escuelas que provean contención a quienes se ven expuestes a situaciones ante las cuales no saben cómo reaccionar o sean traumáticas¨  17 años, CABA

El vacío que dejan las escuelas al no cumplir con la implementación de lo dispuesto por la ley  de ESI deviene en la negación de un derecho fundamental para los niños, niñas y adolescentes de nuestro país. Poner sobre la mesa la situación actual de la implementación de esta ley a nivel nacional tiene por objetivo retomar y hacer valer ese consenso al que llegamos como sociedad con la sanción de la Ley de Educación Sexual Integral, esa que chicos y chicas demandan para poder crecer y desarrollarse plenamente.


Les adolescentes argentinos saben que la falta de información sobre sexualidad afecta negativamente sus vidas y es por eso que en el día a día se esfuerzan por hacer valer su derecho: buscando información en sus entornos digitales, generando sus propios espacios en donde se educan y acompañan entre pares e informándose de manera horizontal y auto-organizada. Lo hacen mientras lidian con todo lo demás que implica ser adolescente, una etapa fundamental en la formación de cualquier ser humano. La pregunta entonces es  ¿por qué les adolescentes tienen que autoeducarse cuando la ESI ya es ley?

Notas:

1.  Programa de Educación Sexual (PES) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) realizada entre 2015 y 2016 http://www.ceip.edu.uy/1724

2. informe Estado de la Población Mundial del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) https://www.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/UNFPA_PUB_2019_ES_Estado_de_la_Poblacion_Mundial.pdf

3.  Información disponible en:  https://www.latercera.com/nacional/noticia/embarazo-adolescente-chile-sigue-la-baja-cae-la-mitad-desde-2012/396579/

4. Información brindada por el Ministerio de Educación de la Nación a Fundación Huésped en enero de 2019.

5. Evaluación de acciones de capacitación del Programa nacional de educación sexual integral, Universidad Nacional de Salta y Ministerio de Educación de la Nación, Agosto de 2015.

6. Educación sexual integral en la Argentina. Voces desde la escuela, Ministerio de Educación de la Nación, 2015.

7. Estudio

8.  Informe Nacional de Resultados, encuesta APRENDER 2018, Secretaría de Evaluación Educativa, Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología Presidencia de la Nación.

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