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¿Por qué necesitamos una agenda feminista ante la crisis?

El lunes después de las elecciones PASO se desencadenaron una serie de movimientos especulativos que golpean fuerte a la ya frágil economía argentina. La moneda se devaluó casi un 30%. Esta devaluación ya se trasladó en parte a precios y, aún con las medidas paliativas que anunció el gobierno de Cambiemos, los salarios, la AUH y las jubilaciones van a seguir perdiendo contra la inflación. Todas las proyecciones aseguran una caída del PBI para 2019 y auguran 2020 con poco que esperar  Ante esta emergencia, la perspectiva feminista no es un accesorio o una cuestión a postergar para ‘cuando haya calma’, sino una herramienta política que ofrece soluciones profundas y estructurales. 

Desde Economía Femini(s)ta planteamos la necesidad de reclamar un plan económico y político feminista.  Como sostenemos desde el nacimiento de nuestra organización, cuando nos ponemos los lentes violetas podemos ver que la desigualdad que caracteriza nuestras relaciones sociales no es independiente del género: es sobre las mujeres donde recae con mayor virulencia la crisis. 

En la Argentina las mujeres realizan tres veces más tareas domésticas y de cuidados en los hogares, lo que para muchas implica una doble jornada laboral o la imposibilidad de tener un trabajo pago de tiempo completo. Además, cuando trabajan en el mercado ganan 27% menos que sus pares varones, 4 de cada 10 trabajadoras tiene un empleo precario y enfrentan tasas de desempleo más altas. 1 de cada 5 jóvenes menores de 29 años no consigue trabajo. Casi el 70% de lxs mal llamadxs «Ni Ni» (ni trabajan ni estudian) son mujeres a cargo de tareas de cuidado o madres. La pobreza es sexista. 

Hace poco se publicó en Página12 una nota que mostraba que 92% de las personas que reciben la AUH (de las cuales el 97% son mujeres) está endeudada. Son créditos de ANSES que van desde $1.000 a $12.000 y que se orientan a comprar comida y ropa. Ante esto, los «pactos de caballeros» deciden nuestros futuros con «los mercados», reperfilan y defaultean nuestras chances de tener una vida digna. Las mujeres no estamos en la mesa en ninguno de esos debates, así como no están nuestras necesidades e intereses.
Frente a esta realidad, el movimiento feminista tiene propuestas: 

  • Impulsamos un Sistema de Cuidados federal que posibilite atender las necesidades de miles de mujeres que hoy hacen malabares para sostener sus economías. 
  • Proponemos un sistema previsional que incluya la realidad de mujeres que durante toda su vida han trabajado en sus hogares o bien, que han tenido una inserción laboral precaria. Si la principal salida laboral de una mujer es ser empleada doméstica y allí es donde encontramos los mayores niveles de informalidad laboral (y los peores salarios), ¿cómo no vamos a buscar alternativas para que estas mujeres puedan jubilarse con un ingreso digno? 
  • Luchamos por un cupo laboral travesti trans que incluya a esta población que es hoy la que peores condiciones laborales enfrenta.
  • Demandamos que los productos de gestión menstrual dejen de estar gravados con IVA y que se repartan de manera gratuita en espacios comunitarios. Las mujeres más pobres destinan casi el 10% de sus ingresos a comprar toallitas o tampones, que siguen sin ser considerados elementos de la canasta básica o bienes necesarios. Cuando no pueden costearlos incurren en prácticas poco sanitarias que ponen en riesgo su salud.  
  • Reclamamos presupuesto para la lucha contra la violencia machista, que permita diseñar mecanismos de contención para las víctimas y garantizar su independencia económica e inserción laboral. 
  • Queremos aborto legal, seguro y gratuito.

El proceso de elecciones de 2019 no traerá un incremento sustancial de mujeres en intendencias o gobiernos provinciales. No hay feminismo en el Estado sin mujeres feministas en el poder: por eso reclamamos gabinetes paritarios en todas las provincias y garantizar el acceso igualitario a los espacios en donde se debaten políticas públicas. Los movimientos feministas ya mostraron su capacidad de organización, su compromiso y visión trasversal. Tan solo en los últimos años, hemos sido protagonistas de Ni Una Menos, fenómeno que transformó las políticas en torno a los femicidios en toda América Latina. Atravesamos fronteras para mostrar que si nosotras paramos, se para el mundo, construyendo los Paros Internacionales de Mujeres que movilizaron a más de 50 países. Protagonizamos una lucha histórica por el aborto legal, seguro y gratuito. Todo esto lo hicimos creando una nueva forma de participación política, en el marco de un debate plural, ofreciendo datos, argumentos, contando experiencias, escribiendo leyes, en asambleas, ocupando las calles y las redes sociales. 
Ante la crisis, somos principalmente las mujeres quienes asumimos los cuidados, en una sociedad que redobla sus necesidades de contención frente a la pobreza y la ausencia estatal. Ante la crisis actual, que nadie nos diga que “tenemos que esperar”. Ante la crisis la respuesta es más feminismo.

Imagen de Doña Batata

Desde Economía femini(s)ta impulsamos el FeminIndex, en donde les pedimos a lxs candidatxs que en estas elecciones se comprometan con la agenda feminista. Podés ver las respuestas que conseguimos hasta ahora en Feminindex.com y podés ayudarnos a conseguir más compromisos compartiendo el formulario a candidates: Formulario.

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