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¿Qué es una familia? Lo personal es político en el #ENMChaco

Por Estefanía Pozzo

“¿Qué es una familia?”, pensé después de escucharla. Ella contó su historia, y yo me quedé pensando. “¿Qué es una familia? ¿Qué es?” Todas la escuchamos calladas. Ella contó:

  • Tengo cinco hijos. Los más grandes son varones. Entonces, como todos trabajamos y además estudiamos, hice una lista. A uno le toca barrer, a otro le toca lavar los platos, y así. Organizar las tareas de la casa. Resulta que me denunciaron por eso. Vino una asistente social y les preguntó a los chicos si estaban bien atendidos. El más grande le dijo que sí, porque no pasaba hambre y le parecía bien que todos colaboremos porque todos estudiábamos y trabajábamos.

¿Saben cómo suena la sororidad? Como un aplauso. Ella terminó de contar eso, una anécdota de su mundo íntimo vulnerado por el ojo de un varón que se horroriza porque la madre se va, deja a los chicos solos y encima los hace barrer el polvo de la casa, y el resto de las mujeres que la escuchábamos la aplaudimos. “No hiciste nada malo, compañera. Yo también hago lo mismo en mi casa”. ¿Saben lo que es la sororidad? Esa respuesta colectiva fue sororidad.

El Encuentro Nacional de Mujeres funciona a través de talleres. Este año fueron 71. La compañera que contó esta anécdota participaba del taller de Mujeres y Organizaciones Productivas, Cooperativas y Economía Popular. Es de Santiago del Estero. Forma parte de una cooperativa productiva y hace dulces a partir de la algarroba, el mistol y el chañar.

“La economía popular es otra economía. Hay que reivindicar a las cooperativas como otro sistema por fuera del capitalismo. Hay que empezar también a formar consumidores, porque ¿cuánta cantidad de cosas inútiles consumimos habitualmente?”. Primer cuestionamiento político.

“En los últimos años se ha profundizado el modelo extractivista y agroexportador, que corre la frontera agropecuaria y envenena poblaciones enteras”. Segundo cuestionamiento político.

“Cuando una mujer sale de su casa, no vuelve. En la economía popular, la mujer es la que para la olla, porque es la primera que se organiza ante una crisis”. Tercer posicionamiento político.

Los debates en los talleres son horizontales. Alguien pide la palabra, se anota la lista de oradoras, y cada una va contando su situación particular. A partir de esos intercambios, cada una se transforma. Se ejercita la escucha, el pensamiento y la construcción colectiva.

Pero además de ser un espacio profundamente político, en donde las mujeres construyen conocimiento colectivo a través de la discusión, es una experiencia de vida transformadora. A lo mejor para alguna mujer es la posibilidad de decir algo guardado hace años y encontrar contención en mujeres que no conoce, pero que sabe que escuchan. Por supuesto que hay otros talleres más intensos, en donde las posiciones políticas y la militancia en organizaciones complejiza las interacciones. Lo bueno es que siempre, alguna, recuerda las modalidades de intercambio. Lo importante es la horizontalidad.

Sigo escuchando. Las compañeras denuncian que en este último año la cantidad de pibes y pibas en los comedores aumentó. Y no estamos hablando de Buenos Aires o del conurbano. Estamos hablando en los barrios pobres de Corrientes, en los merenderos de Santiago del Estero, o en los de Lanús.

“Necesitamos la emergencia alimentaria. En Mar del Plata hicimos un relevamiento y el 43% de lxs chicxs que vienen a nuestros comedores están malnutridos, pero no porque estén desnutridos, sino porque tienen sobrepeso y obesidad. La alimentación que tienen es de poca calidad, porque mandan muchas harinas y azúcares. Cuesta mucho conseguir verduras o carnes”, cuenta otra compañera.

La organización de las mujeres, entonces, se vuelve un tema central en los barrios más vulnerables. “Tenemos un conocimiento naturalizado: ante la primera situación de dificultad, siempre acudimos a otra mujer para armar alguna red productiva. Siempre lo hacemos nosotras”.

¿Qué pasa con el Estado? Demoras. Burocracia. Impedimentos. Las quejas se multiplican. Para poder funcionar efectivamente como cooperativa hay que pedir la personería jurídica, iniciar trámites largos, pagar a contadores para hacer balances, armar actas, volver a presentar más papeles. El Estado, aseguran, ya no brinda asesoramiento técnico. Se tienen que pagar todo ellas mismas. ¿Qué dirá la administración nacional a estos pedidos? ¿Y si sumamos que la perspectiva para 2018 es recortar los gastos para contener el déficit fiscal, qué panorama hay? Sordera.

Lo personal es político. No hay mejor definición que esa frase para resumir la experiencia de los talleres. “¿Qué es una familia?”, sigo pensando ya de vuelta, en mi casa. Esa pregunta me quedó flotando en un taller de cooperativismo. Hay relaciones conceptuales que más que coincidencias, son conclusiones. Entonces, ¿qué es una familia?.

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