Tamara Tenenbaum

 Tamara es licenciada en Filosofía, periodista y editora. Da clases en la UBA, trabaja como subeditora en la revista La Agenda. Colabora en La Nación, Infobae y otros medios y dirige junto con Marina Yuszczuk y Emilia Erbetta la editorial Rosa Iceberg. Lo que más le gusta en la vida es escribir y leer.

Libros: Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin. Berlin es como la prima trash de Lydia Davis. Usando como material una vida delirante, en la que pasó de fumar en boquilla con la realeza a ser “mujer de la limpieza” y limpiar la cocaína de espejitos ajenos, construye un estilo poético y un humor delirante en estos cuentos que te parten la cabeza y el alma.

Blackout, de María Moreno. María Moreno usa el cuerpo como lenguaje para contar su alcoholismo, pero también su infancia en el barrio de Once rodeada de sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial y una juventud agitada en el mundillo literario todavía superpoblado de varones.

Stag’s Leap, de Sharon Olds. Sharon Olds no pide permiso para ser terrible. En este libro cuenta su divorcio, asumiéndose plenamente como “la dejada” y tratando de ver cómo reconstruirse desde ese lugar y amigarse con el paso del tiempo. El nombre del libro es el de la bodega de su vino preferido.

Estamos unidas, de Marina Mariasch. Marina Mariasch lleva a esta nouvelle la honestidad y la originalidad en el uso del lenguaje que enamora en sus poesías. Una mamá y dos hijas tratan de sobrevivir con la certeza de que se tienen las unas a las otras en la Buenos Aires de los 90.

Madre soltera, de Marina Yuszczuk. En este libro de poemas Marina Yuszczuk explora la maternidad desde un lugar tan honesto como amoroso, sin hacerle asco a los miedos y a los sincericidios y sin terminar de responder una pregunta tremenda: ¿qué tienen que ver los varones en esto?

Una intimidad inofensiva, de Tamara Kamenszain. El último libro teórico de Tamara Kamenszain se propone ahondar sobre las posibilidades de estas aparentemente inofensivas escrituras de la intimidad explotaron de los 90 para acá. Escrito en un estilo que no se quiere quedar solo en la academia, es un gran complemento para leer literatura contemporánea.

Future Sex, de Emily Witt. Ese libro de no ficción se propone ahondar, a través de la investigación y también de la crónica sobre costumbres sexuales minoritarias y tal vez extremas (el poliamor, pero también el porno hardcore y la “meditación orgásmica) qué significa hoy el amor libre. Es incisivo, sensible e informativo.

Teatro:

Maruja enamorada, de Maruja Bustamante. En este biodrama Maruja Bustamante recorre la historia de sus amores y produce en el escenario momentos de muchísima verdad y vuelo poético.

Constanza muere, de Ariel Farace. Analía Couceyro se caracterizó como una viejita que es visitada por la muerte. Desde un humor extraño y una actuación tan estallada como sutil, la obra reabre una pregunta que convoca a la humanidad toda desde un lugar que, sin embargo, se aprovecha de lo femenino.

Museo, de Piel de lava. Todo lo que hace Piel de lava, el grupo de actrices conformado por Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes, es maravilloso y pone en el centro las relaciones entre las mujeres en el tiempo. En Museo trabajaron con la hipótesis de la ausencia de una de ellas en el grupo. Se las puede ver también en La flor de Llinás y Entropía publicó sus obras en versión texto.

 

Series:

Crazy Ex-Girlfriend. La serie juega con los estereotipos de la romcom y también con los del musical para generar una comedia que se disfruta y que también propone algunas exploraciones muy incisivas sobre la relación de ciertos estereotipos femeninos con la salud mental (o la falta de ella).

Girls. Nunca hay que dejar de reivindicar a Girls, creada por una Lena Dunham que cada día escribe mejor y que sigue defendiendo el derecho de sus antiheroínas egocéntricas, malcriadas y a veces francamente insoportables a equivocarse y, muy de vez en cuando, aprender algo.

The Crown. En esta serie de actuaciones impresionantes (brillan todos los protagonistas pero en especial John Litgow como Churchill) nos encontramos con una reina decorativa que no es ninguna heroína ni adelantada a su época, pero que a fuerza de sentido común y sensibilidad se abre paso en un mundo que se termina pero todavía no quiere incluir del todo a las mujeres.

Orange Is The New Black. La más amplia variedad de personajes femeninos de todos los tipos, tamaños y colores (e interpretados por unas actrices increíbles) se encuentra en esta comedia negrísima basada en la historia real de una chica blanca y fina que termina inesperadamente presa.

 

 

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