,

Un paso para cerrar la brecha en las noticias

Para el 8 de marzo de este año, el New York Times preparó un informe especial en forma de obituarios. Eran las notas que tendrían que haber publicado cuando decenas de mujeres importantes murieron y el diario no les dedicó ni una sola línea. El trabajo, un reconocimiento a esas marcas en la historia que dejaron figuras como Sylvia Plath o Henrietta Lacks, fue posible por el rol que en febrero empezó a ocupar Jessica Bennett, autora de Feminist Fight Club.

Pionero de la misma forma que lo es con coberturas digitales o formas de suscripción, el New York Times decidió crear la figura de la editora de género. En palabras de Bennett, su trabajo trata de expandir las coberturas de temas relacionados con mujeres y diversidad.

Este fin de semana, El País siguió los pasos del diario estadounidense y creó la corresponsalía de género. A cargo de ese puesto, Pilar Álvarez tendrá el objetivo de planificar y mejorar la cobertura actual sobre los temas relacionados con la igualdad y la mujer.

La nueva figura es una muestra más del momento actual, uno en el que las plantillas de los medios de comunicación necesitan estar capacitadas para cubrir temas como #MeToo en EEUU, Cuéntalo en España o Ni Una Menos en Argentina.

 

¿Qué pasa en Argentina?

El personal de las redacciones en Argentina recién empieza a capacitarse en las formas de medir lo que escribe para Internet y ya tiene que pensar en sumar otro tipo de formación. Escribir una nota, preparar una columna o producir un video también requiere una habilidad que no enseña ninguna carrera de Periodismo o de Comunicación: saber informar con una perspectiva de género. Eso no significa solamente hacer notas de mujeres. No es solo contar cuántas ministras hubo en la historia argentina. Sí, eso es un aporte que permite visibilizar la desigualdad, pero es solo el primer paso para solucionarla.

Las mujeres son centrales solo en el 29% de las noticias. Las periodistas son apenas un tercio del personal de las organizaciones de medios de comunicación. Las firmas femeninas en las columnas de opinión son ínfimas.

En un escenario en el que las mujeres tienen tan poca participación en los medios de comunicación como productoras de la información que se transmite, se corre el riesgo de que los productos tengan un sesgo, que las mujeres no solo sean pocas sino que directamente no figuren. El ejemplo más claro es el panel de varones que discuten sobre el aborto.

El rol de la editora de género viene a solucionar este tipo de problemas en redacciones poco capacitadas en perspectiva de género. Estas periodistas pueden trabajar de forma transversal, por ejemplo, para que en las secciones de economía empiecen a figurar, por ejemplo, notas acerca del “impuesto rosa”, sobreprecios de los que poco se habla. Pero hay más trabajo que solo incluir y reconocer las problemáticas de las mujeres.

Un editor o una editora de una sección revisa que a las notas no les falte nada, que un encargado de audiencias sigue las mediciones para ver cuántas personas leen el sitio y qué temas funcionan. De la misma forma, una persona encargada de género debería también velar para que no existan titulares machistas o que en un artículo haya un esfuerzo por tener paridad en las fuentes, para que las mujeres no hablen solo desde la experiencia sino que también sean consultadas por sus conocimientos.

La creación de la corresponsalía de género es clave para lograr eso en los medios de comunicación. Es un primer paso para cerrar la brecha de género en las noticias.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *